Hoy en día, muchas personas se preocupan acerca de lo que los carbohidratos pueden hacer a su cintura. Pero es importante tener en cuenta cuáles son los carbohidratos saludables y cuáles los carbohidratos no saludables. Los carbohidratos no saludables, como los granos refinados que se encuentran en el pan blanco, pasta, arroz, pastas y bocadillos procesados​​, pueden causar el aumento de azúcar en sangre, lo que puede llevar al aumento de peso y la inflamación relacionada con muchas enfermedades. Sin embargo, los carbohidratos saludables, también conocido como “carbohidratos resistentes”, tales como los cereales integrales, las legumbres y las verduras con almidón, son realmente buenos para la salud en general. De hecho,  pueden proteger contra enfermedades como el cáncer y la diabetes.

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Los carbohidratos resistentes pueden ayudar a prevenir enfermedades graves. Por ejemplo, pueden ayudar a prevenir el cáncer de colon limpiando el órgano de las toxinas del cuerpo. Estos carbohidratos resistentes también funcionan como una especie de pre-bióticos, promoviendo la flora saludable en el tracto intestinal. También producen una cadena corta de ácidos grasos, una fuente de energía saludable para las células que recubren el colon. Al cambiar a una dieta principalmente a base de plantas ricas en carbohidratos resistentes, se puede ayudar a reducir el riesgo de cáncer de colon en un 50 por ciento.

La investigación también ha mostrado que los carbohidratos resistentes pueden ayudar a reducir el riesgo de cáncer de mama, especialmente el cáncer de mama con tumores que son receptores positivos de estrógeno.

Y, como si fuera poco, estos súper nutrientes ayudan a reducir el riesgo de diabetes, ya que no se convierten directamente en azúcar, lo que impide dramáticos picos de azúcar en sangre y la protección del páncreas ante el desgaste por una sobreproducción de insulina.

1 comentario

  1. Angel Bobadilla Sancha

    17 Enero, 2015 a 18:57

    Hola amigos; vuestros artículos me están ayudando mucho, y me estoy mentalizando y me hace más exigente también con profesionales de la salud.
    Mi diabetes del tipo II, hasta la fecha con 73 años, no me preocupaba, pero veo lo difícil que es reducir el nivel. En la residencia de ancianos donde resido, estoy siguiendo una dieta, que sin duda no sería la que seguiría en mi casa.
    Gracias por vuestros consejos tan prácticos y didácticos.
    Ángel Bobadilla.

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