Un nuevo estudio más prueba de que los beneficios protectores de tener un cuerpo con forma de pera pueden ser más un mito que una realidad.

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El estudio de la UC Davis encontró que la grasa almacenada en el área de los glúteos, también conocida como el tejido adiposo glúteo, segrega niveles anormales de chemerin y omentin 1, las proteínas que pueden conducir a la inflamación y una condición prediabética conocida como resistencia a la insulina en personas con síndrome metabólico temprano.

El síndrome metabólico implica un grupo de factores de riesgo que ocurren juntos, duplicando el riesgo de enfermedades del corazón y aumentando el riesgo de diabetes al menos en cinco veces. Los factores de riesgo incluyen tener una cintura más grande, bajos niveles de lipoproteínas de alta densidad (HDL), o colesterol “bueno”, presión arterial alta, un nivel de azúcar alto en la sangre en ayunas (resistencia a la insulina) y niveles altos de triglicéridos.

La grasa en el abdomen ha sido durante mucho tiempo considerada como la más perjudicial para la salud, y la grasa glútea se pensaba que protegía contra la diabetes, la enfermedad cardíaca y el síndrome metabólico. Pero la nueva investigación ayuda a disipar el mito de que la grasa de los glúteos es ‘inocente’. También sugiere que los niveles de proteínas anormales pueden ser un indicador temprano para identificar aquellas personas en riesgo de desarrollar el síndrome metabólico.
El equipo de la Universidad de California Davis encontró que en las personas con síndrome metabólico temprano, la grasa de los glúteos secreta niveles elevados de chemerin y bajos niveles de omentin-1, las  proteínas que se correlacionan con otros factores que aumentan el riesgo de enfermedad cardíaca y diabetes.

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