Cuando vemos por la televisión esos osados escaladores que desafían los ya famosos “ochomiles” podemos pensar que no es un peligro tan grande o que no presenta tanta dificultad. Nada más lejos de la realidad.

altitud

En el artículo de hoy trataremos los males sobre la salud que se suelen presentar en el momento de ascender a una altitud importante, es decir, por encima de los 3.500 o los 4.000 m.

La primera noción que debemos saber es que no existen unos estándares para determinar los efectos perjudiciales de la llamada “enfermedad de la altura”. Depende de cada persona en particular.

Pero, ¿qué pasa exactamente a 3.500 metros sobre el nivel del mar?

A esa altura la concentración de oxígeno es mucho menor que en el rasante marítimo (aproximadamente un 40% menos), es por ello que el cuerpo humano debe aumentar las inhalaciones para recibir el suficiente aporte de oxígeno, y que aún así, es más precario que en situaciones normales. Por si fuera poco, la falta de presión atmosférica a más de tres kilómetros de altura provoca que determinadas células del cerebro y de los pulmones puedan reventar ocasionando así una liberación de líquidos que pueden llenar esos órganos.

Otro efecto a tener en cuenta es el altísimo consumo de energía durante una jornada de 10 o 12 horas de ascensión, y que puede incluso sobrepasar las 8.000 calorías diarias. Además, la capacidad para esforzarse físicamente disminuye a razón de 1% por cada 100 metros ascendidos.

La capacidad mental es también otro factor que se ve reducido conforme vamos subiendo, y que en cotas altísimas de 6.000 o 7.000 m. llegar a bajar hasta el 50% de su rendimiento habitual.

Edemas cerebrales y/o pulmonares se presentan con cierta frecuencia a partir de los 4.000 m. de altura, cota en que también se empiezan a notar más profundamente los cambios de humor, desesperación e insomnio continuo.

Sin olvidarnos de posibles congelamientos en las extremidades o de cualquiera otra situación dificultosa que multiplica su riesgo exponencialmente por el hecho de estar a varios miles de metros de altura.

Con este artículo no queremos desalentar en absoluto a ningún escalador, pero sí concienciar las consecuencias que se dan con más frecuencia en cotas altas, especialmente si no se prepara la ascensión adecuadamente.

3 comentarios

  1. klaudia medina

    6 Junio, 2013 a 21:51

    Por un grandisimo favor,podrian decirme si hay algun remedio a esto? se los agradeceria mucho….me agrado su seccion!! por su atencion gracias.

  2. Gabriel

    5 Noviembre, 2013 a 13:21

    Cuando ascendí hasta los 5440 metros, solo bebí agua con té de coca…superó todas mis espectativas.

  3. esteban

    2 Abril, 2015 a 20:14

    mucha agua y ascender lentamente

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