La dieta mediterránea es una de las más completas y saludables que existen actualmente, y no obstante, parece que los ciudadanos españoles hacen caso omiso de este hecho.

Así lo ha puesto de manifiesto la última Encuesta Nacional de Ingesta Dietética Española (ENIDE), realizada este 2011 a un colectivo de 3.000 personas y que ha presentado sus resultados en Madrid.

Los datos demuestran que en España no se goza de una salud excelente; el 56% de adultos y el 27% de adolescentes y niños sufren de sobrepeso u obesidad. Pero lo sorprendente es que la causa no es que comemos demasiado, sino que comemos desequilibradamente y no llevamos una vida activa.

Prueba de ello son los datos que muestran que 4 de cada 10 calorías que ingerimos son grasas y sólo poco más de 1 proteínas.

Roberto Sabrido, presidente de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, ha comentado que “la mitad de españoles no practican ejercicio físico y abusan de refrescos y bollería industrial, hechos que conducen a un deterioro progresivo de la salud y a distintas enfermedades a largo plazo”.

Otro dato a considerar es la poca cantidad consumida de frutas, verduras, pastas y cereales del español medio: ni se toman las tres piezas de fruta diarias ni las dos de verdura. Por si fuera poco, un 30% de la población es habitual consumidora de bollería industrial, cuando sólo se aconseja ingerir una ración por semana.

Estos desalentadores datos alimenticios, opuestos a los buenos hábitos de la dieta mediterránea, suponen un mayor problema en los colectivos de jóvenes, que además de consumir grasas frecuentemente también se ven perjudicados por la ingesta de alcohol y tabaco.

El estudio concluye que la causa por la que los jóvenes comen tan mal se podría deber al hábito de comer fuera de casa y a la falta de conciencia social.

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