Nódulos benignos y nódulos malignos

El cáncer del tiroides es un cáncer raro, de buen pronóstico, que se encuentra en los nódulos fríos, cuando son únicos. El problema es el de saber cuáles de esos nódulos son cancerígenos y cuáles no lo son.

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Un nódulo frío es sospechoso cuando aumenta de tamaño en poco tiempo, o porque sus contornos son irregulares. En ambos casos, esto se puede detectar a través de una ecografía. Como no siempre es el caso, se debe recurrir a una punción del nódulo, con la ayuda de una aguja, y anestesia local, para examinar con microscopio las células recogidas.

A esto se le llama un examen citológico Los resultados son de tres órdenes: benigno, sospechoso o maligno.

 

La operación quirúrgica

Una intervención quirúrgica no siempre es necesaria. Los casos en lo que esto no se discute son aquellos en los que la naturaleza cancerosa del nódulo está demostrada, o es sospechosa.

La operación consiste en extirpar la totalidad de la glándula y retirar los ganglios vecinos. En los casos en los que no se está seguro de la naturaleza cancerígena del nódulo, durante la operación se hace un análisis microscópico de este. Si el examen confirma el cáncer, se extirpa todo el tiroides y se sacan los ganglios.

Si no se confirma el cáncer, no se quita el lóbulo que contiene el nódulo (y se comprueba, con un examen más preciso, que el nódulo es benigno). El hecho de extirpar todo el tiroides, o sólo la mitad (el tiroides tiene dos lóbulos) es importante, porque en el primer caso, hará falta tomar hormonas tiroidianas durante el resto de la vida, con el fin de reemplazar la glándula ausente.

Por otra parte, una vez retirado el tiroides, se recomienda someterse a un tratamiento de radioterapia para destruir todas las células tiroidianas que se hubieran podido quedar tras la operación.

Cuando los nódulos son considerados benignos, basta con hacer revisiones periódicas cada seis meses, con una eventual ingesta de hormonas tiroidianas, que son las que frenan la segregación de hormonas naturales y la evolución del nódulo.

Si el nódulo es de gran tamaño, es preferible operarlo, puesto que el análisis citológico no es completamente fiable.

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