El melanoma es el tipo de cáncer de piel menos frecuente. Aún así, es el más letal porque puede diseminarse fácilmente si no es tomado a tiempo. Los síntomas incluyen un cambio en el tamaño, la forma, o el color de un lunar, pero los melanomas también pueden aparecer con formas de hematomas que no se curan o rayas oscuras en las uñas. El exceso de sol está relacionado con el riesgo a desarrollar melanoma.

Sin embargo, las camas solares pueden ser incluso más riesgosas en cuanto al desarrollo de cáncer de piel de lo que antes se creía. Un nuevo estudio sugiere que el tipo de rayos ultravioletas utilizados en las camas solares (UVA1) podrían penetrar a una capa de la piel más profunda que es muy vulnerable a los cambios que causan cáncer causado por los rayos UV.

En el estudio, 12 voluntarios fueron expuestos a rayos UVA1 y UVB en las nalgas. Los rayos UVA1 eran más dañinos para la capa basal de la piel que los UVB. Los UVA1 inducían un tipo de lesión llamada dímero de timina en la capa basal profunda de la piel. La radiación UBV causaba más de estas lesiones, pero no iban tan profundamente, y por lo tanto podría ser menos probable que causaran cambios relacionados a cáncer de piel.

Uno de los investigadores de dicho estudio alegó que broncearse mediante camas solares es, para la piel, el equivalente a fumar para los pulmones. Es lo peor que se puede hacer en términos de desarrollar cáncer de piel y el envejecimiento prematuro de esta.

2 comentarios

  1. marisol

    22 febrero, 2012 a 17:58

    Hola, me llamo Marisol y soy de Barcelona, tengo actualmente 64 años y hace 3 q dejé de ir a las camas solares de Solmanía, pues me van saliendo de vez en cuando unas manchas rojizas q me dijo el dermatólogo q eran Petequias, me imagino q no es nada importante. Un saludo.

  2. Ernesto

    15 abril, 2012 a 1:06

    A propósito de la controversia en torno a los sistemas de sol artificial (camas solares, o rayos uva) como presidente de la asociación de sistemas de bronceado de garantía (asbga) y miembro vocal de la ESA (Asociación europea del bronceado), en nuestro empeño de encaminar investigaciones científicas, relacionadas con el uso moderado y controlado de los solarium, cuando podemos afirmar que en España, no solo tenemos la legislación más rígida y restrictiva de Europa, sino que además los centros cumplen las exigencias y obligaciones, en ella decretadas (RD 1002/2002) en un porcentaje altísimo a día de hoy, si bien es cierto que no hemos sabido como sector económico, trasladar al usuario las recomendaciones y asesoramiento (aprendido en los cursos de operador de estos sistemas de bronceado, obligatorios por ley) para de algún modo imprimir conciencia y sensatez en el acto de exponerse, con independencia de que al firmar estos su consentimiento, haga firme su libre voluntad en asumir el riesgo inherente a las radiaciones ultravioletas, (al igual que a las del sol, cosa que en las playas no se exige firmar ningún consentimiento), y por otro lado y por imperativo legal, al no poder publicitar, de los beneficios para la salud que estas exposiciones moderadas y controladas, aportan a nuestro organismo, tanto físicas como psicológicas, y que según los últimos descubrimientos científicos en torno a la Vitamina D, para la prevención de cáncer de Colon, Próstata y mama. Sí que es cierto que desde un punto de vista comercial, en nuestro sector nos equivocamos en el enfoque puramente estético de las sesiones de solarium, quizás por ser un servicio del epígrafe del salón de belleza, no obstante nadie puede negar que tales beneficios para la salud existen y son, y sin embargo no existe a día de hoy, con independencia de la pronunciación de la OMS en 2009, y la categoría de riesgo crítico asignada a los solarium (categoría que tiene el sol natural desde 1993, exposiciones descontroladas y no moderadas) ningún informe científico concluyente, que establezca la relación causal directa, entre el solarium y el cáncer cutáneo, es más, ni tan siquiera desde un punto de vista científico, se le puede atribuir a las radiaciones ultravioletas (naturales o artificiales) sean los únicos causantes o desencadenantes del cáncer, ya que el factor genético-hereditario, sigue siendo el primero en cuanto a riesgo directo.

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