De todos es conocido que el polen puede ser el responsable de la clásica alergia primaveral, provocando rinitis y molestias oculares.

Igualmente, el polen es responsable del asma, de la urticaria, o de la dermatitis atópica. Una fiebre moderada puede ser normal en personas que sufren un alto grado de alergia.

Primavera-polen

El polen se desplaza

La polinización es el transporte del grano de polen hacia los estigmas de la flor femenina, creando así la fecundación. Las corrientes de aire permiten a ciertos pólenes llegar a una gran altura y desplazarse en distancias muy largas.

Algunos pólenes, transportados de esta forma pueden hacer más de 100 kilómetros. La densidad máxima del polen en el aire se da durante el día. Felizmente, no todos los pólenes producen una reacción alérgica.

Polen y alergia

En principio, los que ocasionan los síntomas respiratorios, son anemófilos, es decir que son transportados por el viento.

El polen de las plantas entomófilas, transportado por insectos, es menos alergénico. Existe otro tipo de polen, más grande y visible como el de los pinos, que no causa ningún tipo de alergia.

Las alergias cruzadas

Existen reacciones cruzadas entre diferentes plantas. Una persona alérgica a un vegetal corre el riesgo de reaccionar ante las plantas de la misma familia.

También existen reacciones cruzadas entre polen y alimentos. Por ejemplo, una persona alérgica a los betuláceos tiene, en el 50% de los casos, alergias cruzadas con ciertos alimentos como la manzana, la pera, el melocotón, etc.

Lo más normal, al morder alguna de estas frutas, es que la persona alérgica sienta una hinchazón de los labios, y una extraña sensación en la boca.

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