La anorexia es un desarreglo de la conducta alimenticia, caracterizada por un rechazo, más o menos sistemático, de la alimentación. Esta conducta metódica suele ser frecuente en las adolescentes. La obsesión alimenticia pasa por una voluntad de control, motivada por el miedo a engordar: la comida es minuciosamente estudiada, y la ingesta se hace por bocados masticados con extrema precisión.

211

En ciertos casos, la anorexia puede provocar la pérdida de un 50% del peso normal. Los signos visibles de la delgadez se acompañan con problemas físicos: desaparición de las reglas, fatiga permanente, insomnio, caída del cabello, sensación de frío, pérdida de memoria. La anorexia alimenticia y la pérdida del deseo sexual suelen ir a la par.

Sin embargo, la persona busca disimular su enfermedad, porque le aporta cierta serenidad, e incluso una sensación de poder. La voluntad de ascesis permite negar la fatiga y se traduce por cierto estado de excitación, con períodos de hiperactividad física e intelectual (trabajo escolar, preparación de exámenes…). A pesar de la importante pérdida de peso, la persona con anorexia nunca está satisfecha.

La anorexia la sufren una de cada 10 mujeres, y el 1% corresponde a chicas con edades comprendidas entre los 15 y los 18 años. Normalmente aparece en la adolescencia, tras un régimen alimenticio, o un duelo, o una decepción amorosa.

Hoy en día se tiende a relativizar la opinión comúnmente admitida de que la anorexia es más propia de las chicas de cierta clase social elevada. No obstante, se percibe un aumento del número de hospitalizaciones por esta enfermedad, pero es difícil estimar si procede de un mejor conocimiento de este mal, o de un recrudecimiento real de la patología.

Se puede emitir la siguiente hipótesis: los desarreglos de la adolescencia adoptan, con mayor facilidad, la forma de la anorexia, que hace unos años, y esto por ciertas razones culturales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *