Cuando tenemos problemas todos reaccionamos de manera diferentes. Algunas personas se evaden haciendo horas de actividad física, otras frente a la angustia se encierran para comer. Los problemas más comunes de esta hambre compulsiva pueden ser: inconvenientes con tu pareja, inconvenientes en el trabajo o económicos, peleas familiares, peleas con amigos, una pérdida importante, angustia por sentirse solo.

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Cuando estamos tristes sentimos dolor, frustración y tristeza. En el ámbito fisiológico nos encontramos sometidos a altos niveles de estrés, entonces el organismo brinda una respuesta neuroendócrina, lo que quiere decir que nuestro cuerpo está preparado para luchar y resistir contra eso que rompe el equilibrio.

En el proceso antes mencionado están involucradas tres hormonas diferentes: adrenalina, noradrenalina y cortisol. El cortisol es una hormona que está presente en los cuadros de estrés crónicos y si bien es una hormona buena y es necesaria para resistir y ayudar en situaciones difíciles, cuando la dosis es alta durante mucho tiempo en tu organismo, se provoca un desequilibrio en todos los niveles.

Por todo esto cuando nos sentimos angustiados y los sentimientos negativos nos invaden es normal que corramos a la cocina en búsqueda de algún alimento que pueda saciarnos, cuando en realidad lo que necesitamos es desterrar esa tristeza. Es muy importante que esto no se vuelva reiterativo.

Para que estos sentimientos no nos hagan engordar es bueno que sepamos cuando el hambre es realmente hambreo se trata de un trastorno emocional. Pensemos cuales son las situaciones que siempre dispara esta conducta para así poder prevenirla.

Te aconsejamos realizar un listado con las actividades de emergencia cuando necesitamos comer a causa de esos sentimientos negativos.

Busca comida sana como reemplazo de la comida basura que nos tienta siempre.

Ten presente que el hambre emocional aparece de forma muy precisa, sentimos la necesidad de comer algún tipo específico de alimento que son conocidos bajo el nombre de ‘alimentos del bienestar’. Pero contrariamente a lo que imaginamos estos alimentos no siempre se vinculan con los sentimientos negativos. Un claro ejemplo es el hecho de comer un chocolate luego de haber tenido relaciones sexuales para continuar teniendo el sentimiento de felicidad que se ha experimentado.

De acuerdo a recientes investigaciones, las personas prefieren diferentes alimentos según sus estados anímicos.

1 comentario

  1. Nesa

    12 Julio, 2012 a 19:10

    buenas tardes.
    Tengo un problema y es que se me hinchan muchisinmo las piernas y los muslos, me han echo pruebas y tengo muy bien el higado y el riñon.
    graches

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