Las lentes de contacto o también llamadas  lentillas o pupilentes, son unas lentes correctoras o cosméticas que se implantan sobre el globo ocular precisamente sobre la pupila, concretamente sobre la capa lagrimal que cuida y lubrica la cornea. Son un reemplazo de las lentes convencionales pero tienen la ventaja de ser muy pequeñas y prácticamente su uso ni se siente o nota. Estas lentes son un producto sanitario y deben cumplir todos los requisitos de estos.

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Las mismas son utilizadas para corregir disfunciones visuales y son utilizadas por un gran porcentaje de la población.

Estas lentes son de un material frágil por lo que deben recibir varios cuidados para mantenerlas en perfecto estado.

Diversos microorganismos y sustancias pueden acumularse en las lentes de contacto. Si no se eliminan, estos depósitos y materiales absorbidos se acumulan en la superficie de la lente y con el tiempo pueden dar lugar a una disminución de la comodidad y de la visión, así como un aumento del riesgo de contaminación.

Entre los cuidados es importante mantenerlas humectadas con soluciones salinas estériles, guardarlas en estuche con solución salina para que no se sequen, no utilizar agua oxigenada o alcohol para su limpieza, no utilizarlas en caso de infecciones oculares como conjuntivitis, su utilidad es por el tiempo que indica su fabricante y no deben usarse mas del tiempo de caducidad, deben renovarse cada año y el oftalmólogo debe ajustar el aumento, en caso de limpieza siempre es aconsejable usar agua potable y luego introducirlas en su estuche con solución salina o lagrimas artificiales.

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