Un mapeo del genoma podría ser clave en la prevención de las súper-bacterias en los hospitales, según dijo un investigador australiano instando a su uso para evitar innumerables muertes por infecciones resistentes a antibióticos.

Mark Walker, director del Centro Australiano de Investigación de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Queensland, dijo que la tecnología podría permitir al personal médico determinar si los pacientes habrían contraído las mismas cepas de bacterias.
Localizar la fuente de la infección se convertiría en una tarea simple y los trabajadores de la salud podrían concentrar sus recursos en el control de su propagación.

Lo que los investigadores han hecho es demostrar que la tecnología es capaz de responder a preguntas que antes no podían ser hechas. Esto tiene el potencial para responder a preguntas específicas en el ámbito hospitalario que ayudarán en el control de las infecciones hospitalarias.

Hasta ahora, según afirmaron los profesionales, había sido imposible saber si las bacterias estrechamente relacionadas entre sí que causaban infecciones eran transferidas de paciente a paciente, o si estaban siendo transmitidas por mala práctica clínica, un vehículo, un instrumento contaminado o alguna otra causa.
Al tomar una muestra de bacterias de un paciente infectado y secuenciando el genoma de las mismas, se determinan unos dos o tres millones de pares de bases como información genética.
A continuación, se puede comparar la secuencia con la de una muestra tomada de otro paciente y determinar si tienen o no la misma cepa bacteriana.
Si se puede determinar que la bacteria es absolutamente idéntica, en realidad confirma que lo que sucede en un hospital donde la gente se enferma es que la bacteria se está transfiriendo. 

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