La mastitis es la inflamación  producto de una infección en la glándula mamaria en pacientes en circunstancias de lactancia donde se denomina mastitis puerperal o en situación de no lactancia llamada mastitis no puerperal.

Mastitis

La mastitis puerperal  es causada por el bloqueo de los ductos lácteos durante la lactancia, el cuadro infeccioso suele aparecer a las dos a tres semanas después del parto, se caracteriza por manifestaciones que van desde la celulitis hasta la formación de abscesos. Puede causar áreas dolorosas en el seno o la areola y, en los casos más graves, suelen surgir signos de tipo general, como fiebre y escalofríos.

Los microorganismo más común entre los causantes son: Estafilococos aureus y Cándida albicans.

Dentro de los tratamientos; los masajes y la aplicación de calor sobre el seno antes de la lactación puede contribuir a abrir los conductos de la glándula mamaria. Las compresas frías pueden ser usadas para aliviar el dolor mientras no se esté amamantando, aunque lo apropiado es reducir la cantidad de leche en el seno, por lo que es recomendable que el bebé o con extractores en caso de no amamantar por infección o si se está tomando antibióticos no deje de extraer la leche del seno afectado. La presencia de grietas y heridas en los pezones aumentan la probabilidad de una infección.

Entre los tratamientos se cuentan los antibióticos, los inhibiidores de la prolactina, antiinflamatorios y drenaje quirúrgico en caso de abscesos.

El cáncer de mama y la mastitis pueden aparecer juntos o aparecer uno después del otro. Cualquier síntoma sospechoso que no desaparece por completo en 5 semanas debe ser investigado por un profesional de salud.

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