La angustia es una sensación muy desagradable, casi insoportable, cuando se sitúa en niveles críticos. Por esta razón, las personas solemos protegernos de ella a través de una serie de mecanismos de defensa, que nos ayudan a soportarla, y a superarla con más facilidad.

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Los mecanismos de defensa

Estos mecanismos de defensa son muy diversos, y no son especialmente el signo evidente de estar padeciendo una enfermedad mental. Al contrario, la mayoría de las veces, se trata de un mecanismo de adaptación que nos permite tomar cierta distancia para reaccionar y continuar viviendo ante aquello que nos estresa excesivamente.

Habitualmente, los mecanismos de defensa se ponen en activo sin que seamos verdaderamente conscientes, puesto que son involuntarios e inconscientes, lo que nos asegura una mejor protección.

Cuando una persona equilibrada se encuentra frente a una crisis de angustia, una serie de mecanismos se ponen en activo. Se puede empezar por negar un problema, luego aceptarlo, proyectarlo sobre otra persona, verlo de forma parcial, hasta terminar aceptándolo con todas sus consecuencias.

En cada momento podemos activar ciertos mecanismos de defensa, lo que demuestra la adaptabilidad de nuestro psiquismo.

Los mecanismos de defensa y los casos patológicos

A pesar de que los mecanismos de defensa forman parte del lote que toda persona sana utiliza para protegerse de situaciones insoportables, pueden en casos de personalidades patológicas, convertirse en un disfraz de la realidad, sin que esta última salga realmente a la luz. Es el caso de aquellas personas que sufren trastornos de la personalidad.

Existe un gran número de mecanismos de defensa como la proyección, la idealización, la racionalización, la justificación, la compulsión por repetición, la compensación, la negación, el rechazo, la anulación retroactiva, y la transformación en su contrario, el aislamiento, el desplazamiento, la regresión, la proyección agresiva, la sublimación, y otros muchos.

Un especialista es el profesional más indicado para interpretar estos síntomas y ayudarnos a sanar la verdadera raíz del problema.

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