La medicina tradicional comprende diversas prácticas, enfoques y creencias sanitarias que incluye plantas, animales y/o medicinas basadas en minerales, terapias espirituales, técnicas manuales y ejercicios, aplicados en singular o en combinación para mantener el bienestar, además de tratar, diagnosticar y prevenir enfermedades. Así, son medicinas tradicionales la medicina china, el ayurveda, la medicina unani, la neuropatía, la osteopatía, la homeopatía y la quiropráctica.

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En algunos países desarrollados el término “medicina complementaria y alternativa” se utiliza donde el sistema dominante se basa en la medicina alopática, o donde la medicina tradicional se ha incorporado al sistema sanitario.

A los practicantes de esta última se los conoce, generalmente, como sanadores, curanderos,  herbolarios tradicionales, etc. Pero los practicantes de la medicina tradicional incluye tanto a los que se dedican exclusivamente a ejercerla como a los profesionales de la medicina alopática (médicos, dentistas y enfermeros) que ofrecen terapias complementarias y alternativas a sus pacientes. Por ejemplo, son muchos los médicos que utilizan también al acupuntura para tratar a sus pacientes.

Los países más pobres son los más necesitados de tratamientos baratos y eficaces para las enfermedades. La Organización Mundial de la Salud estima que a una tercera parte de la población global le sigue faltando acceso periódico a medicinas esenciales y en los países más carenciados, esta cifra supera el 50%. En estas regiones, algunas formas de la medicina tradicional son las fuentes sanitarias más disponibles y accesibles.

El uso racional de la medicina tradicional comprende varios aspectos, incluidos la calificación y la licencia de los proveedores, el uso correcto de productos de buena calidad, buena comunicación entre proveedores de medicina tradicional, practicantes alopáticos y pacientes, la provisión de información y directrices científicas para el público. El uso correcto de productos de buena calidad también contribuye en gran medida a la reducción de los riesgos asociados con los productos de la medicina tradicional, tales como las medicinas a base de hierbas.

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