La crítica situación económica actual está provocando que cada vez haya más gente adicta al juego. El tener cerrada a cal y canto la puerta de salida de los problemas económicos, provoca que algunas personas sólo vislumbren la posibilidad de hacer crecer sus emolumentos bancarios a través de los juegos de azar. Normalmente ocurre todo lo contrario y acaban perdiéndolo todo. Desde que comenzó la crisis, allá por 2007, el número de adictos en España se ha multiplicado. Lo que también ha provocado que proliferen las asociaciones de ayuda.

juego

Al juego tradicional hay que unir el online. Es decir, una oferta mucho más abundante. Curiosamente, la regularización de éste ha provocado un intenso crecimiento del número de adictos. Entre el mes de junio y el de diciembre del año pasado la cantidad apostada a través de la red aumentó en un 70%. En el año actual, y teniendo en cuenta los números hechos públicos por el Ministerio de Hacienda, hay más de un millón de jugadores online.

La adicción se puede detectar de muchas maneras. No obstante, a tenor de lo que dicen los expertos, hay ciertas características que son comunes a todas las personas que están desarrollando un proceso de ludopatía. El hecho de invertir cada vez más tiempo, soñar con la obtención de ingentes cantidades de dinero, gastar en juego el poco que se tiene y, como siempre en el caso de las adicciones, la negación, son algunos de estos episodios repetidos.

Cuando la adicción ya ha aparecido, las consecuencias pueden ser imprevisibles. Sin embargo, al igual que en el proceso de creación de ésta, hay aspectos que siempre se repiten. Entre ellos, por ejemplo, un profundo aislamiento. El adicto empieza a quedarse solo, a perder relaciones de toda la vida, a no ver más allá de su propia ansia de jugar. También aparece la vergüenza. Cuando el ludópata comienza a darse cuenta de que tiene un problema trata de esconderlo. Lejos de intentar buscar una salida, sigue jugando, pero con el objetivo de que nadie se entere.

El apoyo de los familiares es básico para intentar dejar atrás un problema de adicción al juego. Son muchos los consejos para familiares afectados. Entre ellos está la rigidez. Aunque pueda parecer duro, es importante no dar marcha atrás. Hablar seriamente con el adicto, dejar las cosas claras, hacerle entender que tiene un problema.

Asimismo, a pesar de que es el propio jugador el que realmente tiene la llave y la fórmula mágica para dejar atrás su problema, es muy recomendable recurrir a profesionales. Un trabajo común entre éstos, los familiares y, por supuesto, el enfermo, es la única manera de abrir la puerta de salida.

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