Los hidratos de carbono, principalmente el almidón, representan una proporción importante de los alimentos que componen la dieta humana. El proceso de digestión degrada los carbohidratos de los alimentos hasta el estado de monosacáridos. Sólo este tipo de compuestos se absorbe en mucosa intestinal y es metabolizado en las células.

La glucosa predomina netamente entre los monosacáridos resultantes de la digestión de alimentos comunes. La fructosa alcanza cantidades significativas si la ingesta de sacarosa es abundante. La galactosa adquiere importancia cuando el principal carbohidrato de la dieta es la lactosa.

Después de su absorción, los monosacáridos son transportados hasta el hígado por la vena porta. En hígado, tanto la galactosa como la fructosa pueden ser transformadas en metabolitos idénticos a los derivados de la glucosa. De tal modo, los tres monosacáridos tienen un destino metabólico común.
La principal función de la glucosa en el organismo es servir como combustible; su oxidación produce energía utilizable. También es usada como materia prima para algunas síntesis.

El hígado, órgano central en los procesos metabólicos, capta buena parte de la glucosa llegada por la vena porta y la incluye en moléculas poliméricas (glucógeno) almacenadas como material de reserva. La síntesis de glucógeno, también llamada glucogenogénesis, es un proceso anabólico que requiere energía.

Durante el período de absorción intestinal siguiente a una comida (período posprandinal), especialmente si esta ha sido rica en glúcidos, el hígado no alcanza a capturar toda la glucosa que le llega  y a transformarla en glucógeno; parte de ella pasa a la circulación general.

2 comentarios

  1. noel

    28 marzo, 2012 a 19:51

    hola, queria saber si me podian explicar el ultimo parrafo: “el hígado no alcanza a capturar toda la glucosa que le llega y a transformarla en glucógeno; parte de ella pasa a la circulación general ” ya que no lo entiendo.

    Saludos

  2. Carlos Roman

    12 abril, 2012 a 20:03

    Aquella glucosa que no se convierte en glucogeno, y pasa a la circulacion general (es decir a la sangre), eleva nuestro nivel de azucar en sangre, y si revasamos un cierto nivel, tendremos una descarga de insulina que nos la convertira en grasa. Consecuentemente, si estamos expuestos a niveles excesivos de insulina durante largo tiempo, aparte del incremento del peso graso, tendremos riesgo de contraer diabetes, por resistencia a la insulina. Recomendacion: ajustar los hidratos de carbono a nuestro desgaste fisico, y elegir principalmente hidratos de carbono complejos y no refinados, para tener un nivel estable de energia y no provocar el efecto insulina.

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