Hervor. Con las altas temperaturas las vitaminas B,C y E y algunos minerales se volatilizan en cantidades importantes. No son pocas las ocasiones en que hay más vitaminas en el caldo que en la propia verdura. Para disminuir las pérdidas, pueden reducirse los tiempos de cocción.

Al vapor. El alimento no entra en contacto con el agua, y los nutrientes son mejor aprovechados, en especial las vitaminas. Una coccion al vapor en exceso produce pérdidas, por lo que es mejor acostumbrarse a cocer los vegetales “al dente”, es decir, que crujan ligeramente al masticarlos.

Plancha o parrilla. La carne puede perder con este sistema entre un quince y un cuarenta por ciento de vitaminas B, dependiendo de los tiempos.

cocinado

Fritura. Se pierden entre el cuarenta y el cincuenta por ciento de vitaminas. La vitamina A resiste la cocción en agua pero desaparece con la fritura. Mejor opción cocinar en olla cerrada

Rehogo. Con este sistema las temperaturas son menos elevadas y por lo general las propiedades del alimento se conservan mejor.

Olla a presión. Emplea temperaturas muy elevadas, pero la ventaja es que se reducen los tiempos y por ello se conservan más nutrientes. Es preferible una cocción corta a temperaturas altas que cocciones largas a fuego lento.

Microondas. La pérdida de vitaminas es algo menor con este sistema por la reducción de los tiempos de exposición al calor.

 

Papillote. Esta cocción, aparte de no incluír grasas, conserva de forma ideal los nutrientes, el sabor y aroma originales.

 

Horno. Este proceso realza los sabores de los alimentos pero supone una pérdida de un veinticinco por ciento de nutrientes.

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