Existen técnicas de relajación elaboradas cuya práctica conlleva múltiples beneficios que se acumulan con el tiempo. Sin embargo hay situaciones que, por su especial naturaleza, requieren una herramienta inmediata de la que podamos echar mano para hacer frente a una reacción de pérdida de control.

El reflejo que obtiene una respuesta tranquilizadora es una técnica de relajación que podríamos denominar “mini” pues se lleva a cabo en unos pocos segundos y está diseñada para contrarrestar reacciones estresantes y situaciones de emergencia.

relajacion

Está indicada cuando 

  • se desean relajar los músculos debido a la tensión, en especial la mandíbula
  • para regular la respiración
  • activar el sistema nervioso simpático

 

Práctica y constancia

Para su eficacia se debe practicar varias veces a lo largo del día, sobre todo en situaciones en que se dispara el estrés.

Puede realizarse tanto con los ojos cerrados como abiertos.

 

Cómo practicar el reflejo tranquilizador

  • Localizar el factor desencadenante. Prestar atención a lo que está molestando, ruido, palabras, necesidad de realizar una acción desaconsejada como fumar o un pensamiento preocupante.
  • Repetir en la mente la frase: “mente alerta, cuerpo tranquilo”
  • Sonrisa interior. Sonreír interiormente con los ojos y la boca, ayuda a detener la tensión facial. Esta acción debe convertirse en un sentimiento.
  • Inspiración. Tomar aire lentamente contando hasta tres imaginando que el aire nos llega desde abajo, para espirar despacio sintiendo que el aire se desplaza hacia abajo nuevamente. Dejar que se relajen las mejillas, la lengua y los músculos de la espalda

 

Practicar el reflejo durante algunos meses, hasta que se convierta en una técnica automática que nos será muy útil en situaciones de tensión.

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