Las enfermedades respiratorias son mas comunes con los cambios de estación, en especial con la llegada del otoño y el invierno, apareciendo síntomas tales como catarro, resfríados, tos, rinitis alérgica, anginas, bronquitis, y asma.

Por ese motivo es importante que durante estas épocas se refuercen algunos tipos de alimentos y además llevar una dieta saludable que le brinde al organismo las vitaminas y minerales suficientes para poder mantenerse sano.

Muchas veces, éstos síntomas y las enfermedades aparecen por un exceso de stress, el  cansancio, lo que hacen que se bajen las defensas y se reduzca la función del sistema inmunológico, por lo cual se hace muy importante  consumir en la dieta diaria alimentos tal como las pastas, arroz, las legumbres y patatas, ya que estos le permitan al cuerpo sentirse con suficientes energías, sin la necesidad de incrementar los niveles de grasas.

Las vitaminas y los minerales son intensamente necesarios para poder prevenir las enfermedades respiratorias, se puede encontrar principalmente en las frutas, vegetales y hortalizas, ya que los mismos son fuentes antioxidantes, también en las fibras, vitamina C, ácido fólico, beta-carotenos, vitamina E, calcio y magnesio entre otros, y a esto se le debe incluir los cítricos, frutos secos y mariscos, ya que ayudan a prevenir cualquiera de éstas patologías.

cebollas

La cebolla ocupa un lugar importante en la dieta diaria, ya que mejora la actividad mucolítica y antiinflamatoria de las mucosas, ayuda a mejorar los cuadros de tos, y cabe destacar las cualidades del ajo, este es un excelente antibiótico, y posee propiedades antisépticas, depurativas y bactericidas.

Tanto en invierno como en otoño, las lentejas son una excelente fuente de proteínas de alta calidad, contienen hierro, vitamina B y ácido fólico, y acompañadas con hortalizas, pueden resultar muy beneficiosas para la prevención de éste tipo de enfermedades.

Para poder cuidar del sistema respiratorio es importante aprender a mantener hábitos saludables, esto significa adoptar una alimentación equilibrada y sana, además de practicar ejercicio físico de forma regular y mantener los ambientes ventilados libres de los agentes contaminantes.

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