La típica infección invernal es una de las principales consultas pediátricas. La otitis suele aparecer como consecuencia de una afección nasal que se creía casi resuelta, debido a la acumulación de fluidos en el oído medio. En el caso de los niños, suele ocasionarles fuertes dolores y molestias que los hace estar irritables.

OtitisMedia

Una vez instalada esta afección, si la fiebre suele acompañarla y el dolor no desaparece en 24 hs., lo más conveniente es concurrir al pediatra. Por lo general, esta enfermedad se resuelve con o sin el uso de antibióticos; aunque cuando éstos están bien prescriptos, es decir, si la otitis es de origen bacterial, hacen que el proceso finalice en un período de aproximadamente 10 días.

La tendencia a desarrollar otitis en los niños suele verse disminuida después de los 5 años. Esto se debe a que el crecimiento del niño facilita el drenaje de los fluidos que, siendo más pequeños, tienden a acumular en el período posterior a un resfriado, faringitis o riñitis.

Por eso, un modo efectivo de prevenir este cuadro es procurar un buen drenaje de la mucosidad, nebulizar al niño cuando está resfriado y evitar los cambios bruscos de temperatura.

Algunos consejos para tener presentes y en consideración:

La posición de acostado aumenta el dolor que los niños pueden sentir en sus oídos. Por lo que procure que la cabeza de su hijo permanezca elevada, incluso al momento de dormir. Para lograrlo, coloque alguna frazada debajo de su colchón, del lado de la cabecera.

La aplicación de toallitas tibias sobre el oído que duele puede llegar en muchas ocasiones a aliviar el malestar.

Si el dolor persiste, puede ser conveniente que le haga tomar algún analgésico.

Si el niño tiene fiebre, contrólela con baños tibios y compresas frías colocadas sobre la frente.

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