Muchos pacientes con la enfermedad de Alzheimer que toman inhibidores de colinesterasa para disminuir la evolución de esta enfermedad mental también toman otras drogas que disminuyen los efectos de aquellas medicaciones para el Alzheimer.
Ensayos clínicos han demostrado que los inhibidores de colinesterasa como el Aricept (donezepil) tienen un modesto impacto sobre la decadencia funcional y cognitiva causada por la enfermedad de Alzheimer, según comentan investigadores que llevaron a cabo un estudio en Seattle.

Los inhibidores de colinesterasa son, hoy en día, la terapia primaria contra esta enfermedad mental.
Las propiedades anticolinérgicas son comúnmente halladas en drogas que suelen utilizarse para tratar enfermedades gastrointestinales, alergias, incontinencia urinaria, depresión y enfermedad de Parkinson, y pueden tener efectos negativos en la cognición y el funcionamiento nervioso en las personas mayores. Existe una preocupación acerca de que si alguien está tomando ambos tipos de drogas (inhibidores de colinesterasa y anticolinérgicos) podrían antagonizarse una a la otra, y ninguna funcionar.

Los investigadores analizaron información de más de 5.600 pacientes de 50 años o más que habían sido prescriptos con inhibidores de colinesterasa por primera vez entre los años 2000 y 2007. De aquellos pacientes, el 37 por ciento también había tomado al menos una droga anticolinérgica y más del 11 por ciento había tomado dos o más drogas anticolinérgicas.
Aunque es tranquilizador que no se observó que el uso concomitante de estas drogas implicara un mayor riesgo de muerte o de necesidad de asistencia médica, esta práctica clínica no es óptima en absoluto.

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