La medicina presta hoy especial atención a las condiciones que se dan previamente en una persona para que se convierta en adicta a las drogas. La predisposición genética, de la que se sabe todavía muy poco, el momento del nacimiento, trastornos de personalidad y un entorno familiar conflictivo generan un terreno fértil para que alguien abuse de ciertas sustancias.

La ciencia apunta hoy a estudiar qué pasa con el adicto a nivel psíquico y físico durante el consumo y también después, una vez que logra abandonar las drogas.

Las relaciones afectivas juegan un papel fundamental, las familias con trastornos emocionales, con tendencia a la depresión, padres adictos a la comida, el juego o el alcohol, pueden ser factores de riesgo. Si a estas características se suman problemas de la personalidad del individuo y ciertos trastornos químicos de su cerebro es posible que se facilite el camino a la adicción.

Otro aspecto que se analiza cada vez con mayor detenimiento es el de las condiciones del nacimiento, ya que según especialistas, los casos más severos y complejos de drogodependencia han tenido sufrimiento fetal, prematurez, nacimiento fuera de término o un parto muy traumático lo que podrían haber provocado características cerebrales similares a las que se encuentran en un adicto adulto.

Son chicos depresivos o con trastornos afectivos, y como las drogas son muy poderosas funcionan como un fármaco.

Una persona que tiene adicción al alcohol o drogas, y un trastorno psiquiátrico o emocional en forma simultánea presenta un diagnóstico dual y para recuperarse por completo necesita tratamientos para ambos problemas.

Lo que se sabe hasta el momento es que en general el problema psiquiátrico antecede al de las drogas, siendo importante tratar en su conjunto ambos trastornos.

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