Las personas que utilizan drogas inyectables con metanfetamina son un 80 por ciento más propensas a cometer suicidio que aquellas que abusan de otras drogas, según revela una investigación reciente.
El riesgo de estas personas está probablemente enraizado a una mezcla de factores sociales, estructurales y neurobiológicos, según afirman los investigadores.

El autor del estudio comenta que comparados con otras personas dependientes de drogas inyectables, es posible que quienes hacen uso de la metanfetamina se encuentren más aislados y sufran de un sistema social de soporte mucho más pobre.

Tras analizar información otorgada por entrevistas y encuestas a personas que entre las cuales había quienes hacían uso de metanfetaminas inyectable, los autores hallaron que el uso de las inyecciones de metanfetamina estaba relacionado con un riesgo de intentos de suicidio en todos los grupos étnicos que formaron parte de la investigación. Y más allá de que este fuera un método utilizado frecuentemente o no, el riesgo por intento de suicidio permanecía, aunque en mayor o menor medida según la frecuencia del uso.

La tasa alta de intentos de suicidio observada en este estudio sugiere que los esfuerzos por la prevención de suicidio debería ser una parte integral de los programas para el tratamiento de abuso de sustancias.
Además, las personas que se inyectan metanfetamina pero que no se encuentran en tratamiento, podrían verse beneficiados si se mejora la asistencia al riesgo de suicidio y otros soportes relativos a la salud mental entre los ajustes del cuidado de la salud.

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