Hasta no hace muchos años la afirmación de que el estrés influía en la calidad del sueño era algo que se dudaba, pero varias encuestas han demostrado su veracidad en los últimos años.

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Lo primero que debemos tener en cuenta, es que el estrés a día de hoy está causado especialmente por dos cosas: miedos laborales (por estar en paro o bien por temor a perder un trabajo) y sobrecarga de trabajo. Y con la crisis se han acentuado ambos problemas.

Principalmente, este tipo de estrés repercute en el sueño provocando insomnio transitorio, problema que no es tan importante como el insomnio crónico o muy constante, pero que así y todo, perjudica la calidad del sueño.

Que una noche no durmamos bien no es signo de alarma, pero que esta situación nos pase más habitualmente de lo normal, pudiéndose alargar hasta varias semanas de duración, se traduce en insomnio transitorio.

Como bien dice su nombre, este insomnio no es crónico, pero sus síntomas son bastante parecidos: dificultad o incapacidad para quedarse dormido, o bien dormir mal durante las noches.

El insomnio transitorio tiene varias consecuencias, entre las más importantes encontramos:

  • Fatiga a lo largo del día
  • Cansancio, pocas ganas para hacer la rutina diaria
  • Ansiedad
  • Mal humor, notamos que cualquier cosa nos molesta
  • Dolor de cabeza (sólo en algunos casos)
  • Tristeza
  • Depresión
  • Irritación de ojos

Lo primero que debemos hacer ante estas situaciones es no preocuparnos y exagerar sus consecuencias. El insomnio transitorio resulta perjudicial, pero tampoco es lo peor de este mundo, así que trataremos de calmarnos y, a continuación, seguiremos algunos de los siguientes consejos:

  • No llevarse las preocupaciones del día a día a la cama.
  • Probar con algún remedio natural para facilitar el sueño (en www.blogdefarmacia.com tenemos una sección dedicada al sueño en concreto).
  • Practicar yoga o alguna otra actividad que permita controlar nuestra mente y pensamientos.
  • Acudir al médico en última instancia y si la situación no mejora.
  • Afrontar el problema con optimismo.

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