La incidencia de cáncer de mama en España llega  los 22.000 casos al año. Según la evidencia científica actual la mayoría de estos casos podrían ser prevenidos a tiempo haciendo un examen tan práctico como efectivo: la mamografía. Si bien la mamografía no es un método infalible para detectar todos los nódulos y quistes en el tejido mamario, es uno de los sistemas más útiles para realizar diagnósticos precoces.

Según los expertos la menor cantidad de casos de mujeres afectadas por un tumor maligno en las mamas ha descendido enormemente gracias a la incorporación de exámenes con última tecnología, como la mamografía. En todos los países avanzados del mundo se recomienda la práctica de una mamografía en todas las mujeres mayores de los 40 años (edad en la que se pueden llegar a presentar la mayoría de los tumores malignos). Vale destacar que en algunos países se recomienda una mamografía cada dos años, en tanto en otros países lo común es pedirles a todas las mujeres mayores de 40-50 años que se hagan una mamografía al año.

Si bien la mamografía sigue siendo uno de los sistemas más eficaces en la detección temprana del cáncer de mama es necesario considerar algunas de las hipótesis sobre el origen de este tipo de tumor maligno. Según los últimos estudios ambientales, la aparición de cáncer de mama podría estar directamente asociada al consumo de alimentos enlatados, productos envasados en plástico y hasta diferentes elementos químicos presentes en detergentes y jabones para la ropa. Los niveles de incidencia de estos elementos en los casos de cáncer de mama de la actualidad solo podrán ser evaluados con una mayor precisión en caso de que se realicen estudios específicos para comprobar los efectos finales de dichos elementos en la génesis del cáncer de mama.

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