La adicción a la comida es una de los grandes males del siglo XXI. La comida chatarra (como las hamburguesas y las patatas fritas) tienen efectos directos sobre el organismo generando una sensación de falta de saciedad y de adicción. Cuando tenemos una adicción a la comida lo más seguro es que consumamos grandes porcentajes de grasa. Hasta hace pocos años no se sabía a ciencia cierta qué era lo que ocasionaba esta conducta, pero ahora parece haber quedado elucidado. Algunas experiencias realizadas por la Universidad de California de los Estados Unidos llevaron a la formulación de nuevas hipótesis que podrían brindar la información que actualmente se echa de menos para preparar tratamientos eficaces contra la obesidad y la adicción a la comida.

copmergrasa

Al comer grasa, de hecho, segregamos de forma natural un tipo de canabinoides (conocidos como endocanabinoides). Esta clase de canabinoides tienen una acción similar a la que encontramos en el principio activo de la marihuana, de gran poder adictivo. La segregación de este compuesto, además, se produce de forma prematura en la lengua al menor contacto con la materia grasa (se envía una señal al cerebro para activar la aparición de hambre desencadenando el deseo de más comida).

Las personas que deciden comer grasas perjudiciales en todas sus comidas, además, auto-perpetúan la adicción a la comida por los canabinoides mencionados. Los efectos del consumo de comida chatarra sobre el organismo son por todos conocidos: obesidad, enfermedades cardiovasculares y sensación de fatiga constante.

El descubrimiento de la participación de la segregación de este tipo de canabinoides al comer grasas puede llevar a la preparación de nuevos medicamentos que inhiban la acción de este elemento. De esta manera, al menos, se evitaría la irrefrenable ansiedad que sigue después de comer grasas (especialmente la que encontramos en la comida chatarra).

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