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Cuanto más intoxicado está nuestro organismo, más posibilidades tenemos de sufrir algún tipo de enfermedad a lo largo de nuestra vida, desde infecciones frecuentes hasta enfermedades graves, crónicas o relacionadas con el sistema inmunológico. Afrontar un proceso de desintoxicación no es sólo una buena idea, sino la mayor garantía de un mejor estado de salud en el futuro.
Los hábitos poco saludables a los que nos hemos acostumbrado como sociedad (tabaco, alcohol, dietas nutricionalmente deficientes, sedentarismo…) han obligado a los científicos a ponerse a trabajar. Cada vez son mayores las voces autorizadas que intentan concienciar en el regreso a una nutrición lo más natural posible, sin aditivos ni tóxicos nocivos, y que contenga además sustancias que ayuden al organismo en funciones fundamentales de autodefensa.
Nuestro organismo está sometido diariamente a la acumulación de toxinas procedentes tanto del exterior como del interior, es decir, del propio cuerpo que genera residuos de desecho fruto de las distintas acciones metabólicas y del ritmo acelerado de la vida. La acumulación de estas sustancias tóxicas ocasiona alteraciones funcionales y bioquímicas que conllevan cansancio, irritabilidad, malestar, dispepsias, alteraciones intestinales, cefaleas, etc. De ahí la importancia de llevar a cabo lo que a continuación vamos a explicar, que no es otra cosa que un proceso de depuración de nuestro organismo, de eliminación de toxinas, exceso de líquidos y otras impurezas que impiden su correcto funcionamiento.

El momento óptimo Como norma general, se suele recomendar efectuar tratamientos de detoxificación al menos dos veces al año, coincidiendo con los cambios de estación. Sin embargo, existen períodos muy particulares en nuestras vidas en los que tendemos a somatizar o aflorar síntomas en nuestro cuerpo que nos alertan de que algo no va bien, de que la “máquina” no funciona como debería hacerlo. La vuelta de vacaciones, las fiestas o celebraciones con excesos de comida y bebida, incluso algunas decisiones que suponen un cambio en nuestro estilo de vida (dejar de fumar, bajar de peso…) son momentos acompañados en muchas ocasiones de cambios de humor, fatiga, estreñimiento, obesidad, alteraciones digestivas, pesadez o insomnio. También nuestra piel suele verse afectada con la aparición de arrugas, ojeras, falta de hidratación… así como el agravamiento de afecciones dermatológicas como el acné, la psoriasis o la dermatitis seborreica.
Esos son, precisamente, los momentos óptimos para establecer un punto de inflexión en nuestras vidas y acabar con esa sobrecarga de toxinas en el organismo. La detoxificación nos permitirá estimular y apoyar las funciones de los sistemas linfático, hepático y urinario, además de mejorar el funcionamiento del sistema inmunológico. Es más, no sólo mejorará nuestra vitalidad, sino que también equilibrará los niveles de colesterol y azúcar en sangre, fortalecerá el sistema inmune, disminuirá los dolores articulares, ayudará a reducir peso, mejorará la circulación sanguínea, frenará el envejecimiento celular, equilibrará el pH, y reducirá el riesgo de padecer enfermedades graves.
Todas las personas, aunque estén sanas, necesitan eliminar toxinas que se acumulan en el organismo y les impiden realizar correctamente sus funciones. Lo que permite el proceso es transformar esas toxinas en sustancias menos tóxicas, de esta manera el organismo será capaz de eliminarlas.
Los órganos que intervienen en una detoxificación son los siguientes:

  •  Sistema linfático: cumple el primer paso de la detoxificación, ya que transporta las toxinas a la circulación sanguínea para que los demás órganos cumplan sus funciones.
  •  Hígado: transforma las sustancias tóxicas en no tóxicas e hidrosolubles, pasan a los riñones y ellos se encargan de su expulsión.
  •  Riñones: eliminan las toxinas a través de la orina. • Pulmones: ayudan a eliminar las sustancias tóxicas volátiles, que son aquellas que se propagan en forma de vapor y generalmente son inhalados por las personas.
  •  Intestinos: en ellos se encuentra la flora intestinal, el principal miembro del sistema inmune. Es importante mantenerlo en buen estado, ya que elimina las toxinas cuando las detecta.


Sustancias naturales

Médicos y científicos se han lanzado a la búsqueda de compuestos naturales, contenidos en frutas y verduras, que pueden actuar como defensa frente a los elementos tóxicos. Un alimento que lleva años despertando el interés de los científicos por los beneficiosos nutrientes que contiene es el brócoli. Estudios rigurosos afirman que se trata de la hortaliza de mayor valor nutritivo por unidad de peso de producto comestible, y su aporte nutricional debería ser fundamental en una dieta sana.
En el caso del brócoli, estos beneficios se deben sobretodo a una sustancia muy especial contenida en él: el sulforafano glucosinolato, llamado abreviadamente SGS. El brócoli nos protege del humo del cigarro, de los efectos de la excesiva radiación solar, de tóxicos y sustancias potencialmente cancerígenas, de bacterias como la Helicobacter pylori, así como del envejecimiento prematuro.
También podemos encontrar otra serie de plantas y frutas que ayudan a detoxificar el organismo.

 

El cardo mariano, por ejemplo, es el depurador por excelencia: repara los efectos de las toxinas del alcohol en el hígado, normaliza los índices de azúcar en sangre, y alivia el síndrome premenstrual. También ayuda a eliminar la retención de líquidos.
La alcachofa reduce el colesterol y la hipertensión, la bardana mejora las digestiones y las afecciones urinarias y de la piel, y la fumaria mejora la flatulencia, las digestiones pesadas y los problemas de la piel. Es interesante igualmente la capacidad del rábano negro de regular las funciones del colon y los distintos trastornos del aparato digestivo, así como la propiedad de la zarzaparrilla de aliviar afecciones que se ven favorecidas por la eliminación de líquidos, como la cistitis o los edemas. Otro fruto, la manzana, regula el tránsito intestinal gracias a su pectina, elimina el colesterol malo y actúa como anticatarral.
Una vez hayamos limpiado nuestro organismo, es muy importante reforzar el efecto siguiendo prácticas saludables imprescindibles como oxigenar el organismo con ejercicio moderado regular, descansar y dormir muy bien, eliminar de una vez por todas el estrés y, muy especialmente, prestar atención a nuestras emociones (practicar yoga o meditación, rodearse de las personas adecuadas…).
Tras haber hecho la depuración, conviene incluir de manera regular en la dieta aquellos alimentos, suplementos o plantas medicinales recomendadas para nuestras dolencias particulares.

5 comentarios

  1. francisco avila rolan

    20 Febrero, 2017 a 23:23

    Gracias por esta y otras interesantes informaciones en bloc de farmacia, un elevado número de artículos en su publicación tienen un valor muy positivo para mi, les animo a continuar con sus publicaciones. Un saludo…

  2. Marisa Roca

    23 Febrero, 2017 a 1:41

    Cada vez que mandan un artículo en el blog de farmacia, me encantan leerlos, yá que se aprende mucho de ellos.
    Muchas gracias. Un saludo gde.

  3. Bartolome

    10 Marzo, 2017 a 19:12

    Hola, no había oido hablar de la fumaria, me pueden indicar como se consume. La verdad que el hecho de ingerir en mi dieta bastante verduras y legumbres me lleva a tener demasiados gases. Gracias y saludos.

  4. Rosendo yanes

    27 Marzo, 2017 a 6:08

    Gracias por tan especial consejo, Claro esta y tantos otros, que con ustedes me a enriquesido mucho, en saber y algo de salud e ganado,

    Cuantos dias se debe tomas esta dieta para depurar bien el organismo.
    Soy frofecional de cocina, y conozco algo las dietas.

  5. Shirly

    10 Junio, 2017 a 0:19

    Felicidades es un articulo muy interesante para mi salud gracias un abrazo.

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