Es muy común que cuando no sentimos tristes tengamos antojos o ganas de comer alimentos dulces. Este comportamiento afecta más a las mujeres de todas las edades que a los hombres ya que sufren más de antojos en momentos difíciles o tristes.

Hay una razón científica para tener deseo de dulces en ocasiones o momento de tristezas. El azúcar ayuda a aumentar los niveles de serotonina, dopamina y adrenalina por ende favorece la baja del estrés.

triste

Al estar tristes nuestro cerebro necesita volver a sentir bienestar por eso el consumo de azúcar suele ser el producto elegido ya que proporciona este beneficio.

Es importante saber que se puede controlar los deseos de comer alimentos dulces cuando estamos tristes.

Se puede reemplazar las golosinas o dulces por frutas como la banana, frutos secos o la carne de pavo.

También se puede consumir un poco de chocolate negro puro sin aditivos ni agregados de azúcar.

En momentos de estrés o tristeza es conveniente buscar la manera de proporcionar el bienestar al cerebro pero de forma más sana.

También antes de caer en la tentación se aconseja realizar ejercicio físico como salir a caminar, gimnasio, andar en bicicleta para que el cerebro genere las hormonas del placer pero de forma más sana.

Se puede evitar caer en el consumo de helado, golosinas o dulces comerciales para salir del momento de tristeza pero debemos estar atentos a este estado de ánimo y buscar alternativas.

4 comentarios

  1. Arturo Blanco Hernando

    20 Junio, 2014 a 22:29

    Totalment d’acort

  2. Raiza Molina

    21 Junio, 2014 a 1:46

    mmmmm eso es cierto yo soy una de esas que sucumbe en lo dulce cuando estoy triste… eso me da animos. es interesante saber estas cosas

  3. Marga Jiménez

    21 Junio, 2014 a 18:46

    Yo estoy desesperada solo pienso en el dulce y he cogido peso

  4. Blanka

    21 Julio, 2014 a 20:03

    Uffffffffff, que me lo digan a mí. Estoy pasando por una depresión terrible y el “ansia” de dulce a partir de las 9 de la tarde es terrible. Me acuesto muy tarde así que os podéis imaginar el tiempo que tengo para atiborrarme de dulce de manera compulsiva. Luego mi estómago lo sufre…y yo misma sintiéndome de la más culpable. Dicen que esto pasará, que tenga paciencia…. ¿hasta cuándo?

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