El sol es una fuente de energía esencial para todos los seres vivos. Los seres humanos, por ejemplo, lo necesitamos para sintetizar vitamina D (responsable de la producción de neurotransmisores y factor en la absorción del calcio por parte del organismo). Una sobre-exposición al sol, sin embargo, puede tener efectos nocivos, generando problemas dérmicos como quemaduras, irritaciones y, en casos extremos, cáncer de piel.

Afortunadamente, existen distintos sistemas de protección solar para aprovechar todos los beneficios que nos otorga el sol sin los riesgos de desarrollar las enfermedades o afecciones mencionadas. En primer lugar es especialmente importante conocer las horas del día más seguras para tomar sol. En general se estima que el horario seguro es el que queda por fuera de las 11hs y las 16hs. Esto quiere decir que por la mañana (antes de las 11hs) y después de las 17hs no existirá un mayor riesgo de desarrollar problemas dérmicos ante la exposición sin protección solar.

Los factores de protección solar pueden ser físicos (como la elección de prendas de vestir y gorros en colores claros y fibras naturales) o de tipo químico (cremas de protección solar). Las cremas de protección solar están diseñadas en base a una referencia dada en FPS (Factor de Protección Solar). Tenemos opciones desde 2FPS hasta más de 50FPS (cuanto mayor es el factor de protección menos rayos absorberá nuestra piel).

Una crema de protección solar debe ser elegida según cada tipo de piel y debe ser aplicada siguiendo las instrucciones ofrecidas por el proveedor del producto. Al momento de pensar en una protección solar tampoco podemos descuidar los ojos. Se recomienda utilizar anteojos de sol o gotas con elementos adecuados para proteger a los ojos al contacto indirecto con la luz solar.

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