EL ÁCIDO ASCÓRBICO, comúnmente conocido como vitamina C, puede ayudar como todos sabemos a combatir el resfriado común. La escasez de Vitamina C indica una menor capacidad para luchar frente a infecciones, de acuerdo con el fisiólogo Alan Clemetson. Clemetson afirma que la vitamina C no solo lucha contra los patógenos sino que previene también los niveles altos de histamina. El exceso de histamina causa estornudos, escozor y moqueo. Johnston apunta que un soporte de vitamina C, supondría una diferencia. «La vitamina C reduce la duración y severidad del resfriado. La duración del resfriado se acorta en uno o dos días», dice Johnston.

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Muchos fisiólogos aconsejan que un adulto debería tomar unos mil miligramos de vitamina C a la hora cuando empieza a aparecer el resfriado o la gripe-unos diez gramos o más al día. El Dr. Richard Passwater, autor de La Nueva Supernutrición (Ediciones TUTOR 1998) estima que el tomar varios gramos de vitamina C al día supondría una barrera para el 80 por ciento de los resfriados en el 80 por ciento de la población. Esto supone la curación de dos terceras partes.

Para tener una mayor inmunidad, la vitamina C puede combinarse con otros siete nutrientes. Uno de estos nutrientes es la Quercitina. «Esta sustancia natural, que se encuentra en cebollas y manzanas, combate la infección vírica e impide que los virus se repliquen», considera el periodista en temas de salud, Bill Sardi. La Quercitina no solo reprime la proliferación de los virus sino que inhibe los elevados niveles de histamina que se aprecian en el resfriado, la gripe y las alergias.

La baya del saúco contiene otra sustancia que ayuda a luchar frente al resfriado. El extracto de esta baya se manufactura como cápsulas en extracto seco y en forma de extracto líquido. «Parece bastante eficaz para reducir los síntomas asociados a los resfriados y a otros virus», añade Sardi. Otros trabajos de investigación encontraron que esta baya inhibe los mecanismos mediante los cuales los virus penetran en la célula.

El zinc, como suplemento, estimula el sistema inmune. Los expertos consideran la suplementación de zinc una primera vía de prevención del resfriado común.

El ajo ataca a una gran variedad de bacterias patógenas en el estómago e intestino. Este últimoes la primera línea de defensa del sistema inmune.

El arándano rojo también estimula el sistema inmune y tiene interés para la mujer. El arándano rojo previene el ataque bacteriano a la vejiga y por consiguiente evita las infecciones del tracto urinario.

Por último está el aceite de hígado de bacalao, que previene la inflamación y proporciona ácidos grasos omega 3 y otras sustancias.

Los resfriados merman las reservas de vitamina A, que tiene capacidad antioxidante. El aceite de hígado de bacalao es hoy día más fácil de tomar gracias a su presentación en cápsulas de gelatina blanda.

El experto en nutrición Carl Germano afirma que hay tres tipos de cuerpos militares en la lucha frente a la infección: caballería de las sustancias que desvalijan los microbios, como la quercitina, la baya del saúco, el ajo y el arándano rojo; los estimulantes del sistema inmunológico que repliegan a los escuadrones, como el aceite de hígado de bacalao y la Echinacea; y el ejército de los agentes antioxidantes que secuestran los nocivos radicales libres, un arsenal que incluye a la vitamina C, el zinc y una legión de otras sustancias.

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