Las recomendaciones para prevenir las enfermedades cardíacas están vinculadas a la buena alimentación y a un equilibrada vida psíquica y, además, una vida nada sedentaria. En general, lo que se denomina, una vida sana.

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Por ello, es conveniente para tratar de modificar los malos hábitos y conocer el estado de salud actual, el realizar un análisis periódico de colesterol. En el caso de que los resultados que el mismo arroje sena superiores a los 200 mg por decilitro se deberá  iniciar, de manera inmediata, una dieta anticolesterol, o sea, sin grasas.
También es recomendable mantener un control de la presión arterial, siendo estimada la misma como normal si se encuentra entre los 9, mínima, y los 14, la máxima.
Respirar aire puro, caminar unos 30 minutos en forma diaria y a buen ritmo, y tratar de evitar el estrés lo más que se pueda.
Como se menciona anteriormente, el tema de la buena alimentación es fundamental. Las comidas variadas, que sirvan para introducir los nutrientes necesarios, evitar las grasas animales, privilegiar los aceites vegetales y aceites de pescado, comer especialmente legumbres y cereales resulta imprescindible para mantener el equilibrio deseado y saludable.
Es importante tener en cuenta que el colesterol no existe en el reino vegetal, exceptuando el coco, el cacao y la palta. Aunque en estos casos se trata del denominado colesterol bueno.
Muchas personas tienen el interrogante de si el estrés desempeña un papel fundamental en la presión arterial. Lo que los especialistas señalan es que, si bien no la origina, puede sin lugar a dudas llegar a agravarla en gran medida. Por lo que se trata de un tema sumamente delicado.
De manera empírica, lo médicos han constatado en sus consultas cotidianas que los accidentes cardiovasculares se verían favorecidos por algún antecedente de estrés o de fatiga, pero no existen estudios científicos de investigaciones específicas al respecto, o al menos, no se han dado a conocer.
Por otra parte, como el infarto a menudo se anuncia por una sensación de gran fatiga, surge el dilema de si es, o no, el gran cansancio el que provoca el infarto o es éste una causa de la fatiga. Pero, en cambio, si ha logrado comprobarse que la nicotina acelera el ritmo cardíaco, aumenta la presión arterial y la fatiga. Por lo tanto, el corazón contrae las arterias y baja la tasa del colesterol bueno.

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