La carne de cerdo no ha tenido demasiada buena fama por las restricciones de carne porcina en las dietas debido a su porcentaje elevado de grasas, al colesterol y otros aspectos poco favorables. No obstante, siempre que su consumo se haga de forma moderada, comer carne fresca de cerdo puede formar parte de una dieta equilibrada y además saludable.

Si se compara la carne de cerdo con otros alimentos como el huevo, la mantequilla o el queso se puede comprobar que estos contienen una cantidad mayor de colesterol. Las partes del cerdo como la chuleta, la pierna o el lomo contienen entre 60 y 80 milígramos de colesterol por cada 100 gramos, mientras que la yema de huevo contiene 250 milígramos de colesterol, lo mismo que contienen 100 gramos de mantequilla. Es más, estas partes del cerdo resultan incluso aún más saludables que algunas partes del cordero o de la vaca.

En cuanto a la grasa, es uno de los componentes variables en el cerdo ya que depende de factores como la especie, la raza, el sexo y la edad, así como de la alimentación que reciba el animal.

El cerdo ibérico es mucho menos graso que el blanco. Además los productores de cerdo han realizado cambios en las técnicas de alimentación, de producción y cuidado de la genética, con lo que han logrado obtener una carne baja en grasa.

En la actualidad la carne de cerdo es un 15 % más magra que hace 15 años, y se ha reducido la grasa saturada en un 27 %. Depende del tipo de corte y  de la forma en la que se prepare para ser consumida, ya sea empanada, frita o a la plancha, variará la cantidad de grasa de la carne. Algunas partes del cerdo como las vísceras contienen un elevado nivel de colesterol, por lo que no se aconseja su consumo.

porcino

La carne de cerdo incluye ácidos saturados, que están implicados directamente en el aumento de los niveles de colesterol en la sangre, no obstante cabe destacar que posee en mayor proporción, un alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados, que es la grasa buena para el funcionamiento del organismo.

Cabe destacar también que más del 70 % de la grasa del cerdo se encuentra por debajo de la piel, así puede ser eliminada fácilmente. Más allá de su contenido en grasas, la carne de cerdo nos proporciona proteínas de calidad biológica, que varía según la especie, la edad y de la parte de donde proceda la pieza. Resulta que contiene además una importante fuente de vitaminas del grupo B, sobre todo B1 o tiamina, que aporta entre 8 y 10 veces más que el resto de las carnes, y resulta muy importante para los deportistas, pues interviene en el metabolismo de la glucosa en el músculo. Contiene además vitamina B12 y vitaminas A y D, que se encuentran en partes como el hígado y los riñones. La carne de cerdo contiene 10 veces más cantidad de vitamina B12 que cualquier otra carne. La cantidad de bases púricas que contiene, es mucho menor si la comparamos con otras carnes rojas, por lo que en cantidad moderada, puede ser consumida por las personas que padecen gota.

Se recomienda consumir carne de cerdo en épocas de crecimiento, pues su alto contenido en proteínas ayuda a construir tejidos corporales, consiguiendo un perfecto desarrollo tanto en la infancia como en la edad adulta si se quiere conseguir un perfecto desarrollo muscular.

Al ser rica en vitaminas y minerales pues contiene hierro de fácil absorción, ayuda a prevenir la anemia ferropénica cuando se está entrenando, aportando también zinc, fósforo, sodio y potasio. El potasio por ejemplo, es el encargado del correcto funcionamiento muscular y de que se realicen adecuadamente los movimientos de los distintos músculos del organismo, entre ellos el corazón.

1 comentario

  1. homero

    25 diciembre, 2014 a 17:17

    gracias por imprtante informacion

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