Para que vuestro organismo se proteja contra las infecciones, es necesario reforzar su barrera principal: el intestino. Sin embargo, ciertos alimentos pueden ayudar a nuestro sistema digestivo para que se defienda de los microbios. ¿Qué productos se deben comer para favorecer las buenas bacterias e impedir que se desarrollen las malas?

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Para prevenir las infecciones, la primera medida es la de reforzar el intestino.

Nuestro sistema digestivo tiene un lugar predominante en el organismo. Es el primer garante de nuestra salud. El intestino es considerado por ciertos especialistas como el “segundo cerebro”. En efecto, éste comporta más de 100 millones de neuronas, que utilizan más de 20 neurotransmisores diferentes (los intermediarios de las neuronas).

Pero, sobretodo, se trata de una “zona sensible” a los microbios, una barrera contra el exterior: contiene más de ¾ de células inmunitarias.

La barrera

El intestino va a constituir una barrera contra los diferentes microbios y otros agentes potencialmente peligrosos. El intestino posee un sistema de defensa específico. Este contiene numerosas células implicadas en la inmunidad del organismo: linfocitos, plasmocitos… Además, numerosos anticuerpos, especialmente destinados a proteger el intestino, permiten parar la acción de los agentes nocivos.

Los microbios son buenos

El tamaño del intestino es impresionante: más de 7 metros de largo. Y los pliegues y repliegues de su pared le ofrecen una superficie tan grande como una pista de tenis. Hablamos de espacio suficiente para alojar miles de millones de bacterias, presentes de forma permanente. Pero no temáis, no son ofensivas.

Es más, son necesarias para una buena digestión. Estas bacterias constituyen la primera línea de defensa contra los microbios nocivos. Por diferentes mecanismos, las bacterias impedirán que se instalen.

Añadir bacterias

Muchos alimentos pretenden reforzar la flora intestinal (el conjunto de bacterias instaladas en el intestino). Estos productos, llamados “probióticos”, son en efecto un concentrado de bacterias “buenas”. Se trata de leches fermentadas (yogurt, queso…) pero también de otras bebidas como (Actimel, Yakult…).

Existen alimentos “prebióticos”, que no aportan nuevas bacterias, sino que estimulan el crecimiento de las que ya están presentes en el intestino. Es el caso de la leche de ciertas verduras (alcachofa, puerro, judías verdes…). No dudéis en consumir estos productos a base de leche (fermentada o no) y de las buenas verduras, para protegeros… desde el interior.

 

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