Algunas personas tienen una particular sensibilidad al frío que no solo se manifiesta en días de invierno. Las personas que sufren del síndrome de Raynaud se caracterizan por sufrir intensamente del frío tanto en invierno como en verano (con temperaturas medianas). Una de las primeras reacciones corporales que muestran aquellos que desarrollan alguna forma del síndrome de Raynaud son las manos frías. En épocas de bajas temperaturas, el cuerpo humano introduce diferentes modificaciones metabólicas que alteran los cursos de sangre en el organismo.

sindrome raynaud

Si bien no hay consenso por el origen de las manos frías y del síndrome de Raynaud, las explicaciones preliminares de este fenómeno pueden realizarse a partir del funcionamiento del sistema circulatorio. En las personas que muestran alguno de los síntomas del síndrome de Raynaud se producen cambios de coloración en las extremidades, aunque especialmente en las manos. Los dedos, la nariz y otras partes sensibles al frío, de esta manera, adoptan una coloración ligeramente azulada, rojiza o pálida. Esto está directamente asociado a una falta de flujo sanguíneo en estas zonas (algo que el cuerpo hace de forma automática, como mecanismo de supervivencia).

Para atenuar los síntomas del síndrome de Raynaud en el invierno lo más aconsejable es abrigarse de forma adecuada y utilizar, siempre que sea posible, estufas y calentadores. Las personas que sufran demasiado del problema de las manos frías pueden enjuagarse las manos con agua bien calienta cada una o dos horas. También pueden hacer uso de geles térmicos y artículos calentadores en tamaños pequeños para colocar directamente sobre la piel de las manos y llevarlos a cualquier lugar. Otro de los consejos para las personas que desean desprenderse de la molestia de las manos frías es el de dejar el cigarrillo, dado que la nicotina interfiere en el correcto curso de la circulación sanguínea.

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