El yin y el yang proceden de un antiguo principio filosófico chino, cuya representación conocemos muy bien en un círculo separado por una “S”: el lado yin, negro, contiene un poco del blanco del yang, y al revés.

yin-yang

El principio del yin y el yang es una complementariedad desde el punto de vista psíquico, emocional, energético, o espiritual. En el juego de estos ciclos (representado por el círculo exterior que une las dos fuerzas), el blanco y el negro contienen cada uno un poco del otro, y están relacionados entre sí inextricablemente. La línea central en forma de “S”, constituye el quinto círculo de la representación (dos semicírculos).

El universo evoluciona y se renueva bajo la influencia antinómica. Hay cosas y acciones que son a la vez yin y yang, como el respirar, por ejemplo. Pero el yin y el yang pueden cambiar.

Una fuerza yang exterior puede convertirse en yin en el interior del cuerpo. Al yin, que corresponde a la feminidad, se le asocia la luna, la noche, la receptividad, el vacío, la conciencia… Al yang, se le atribuye la masculinidad, pero también el amor, el sol, el día, la acción, lo colmado…

En la medicina china, el yang es externo y el yin es interno. La espalda es yang, y el vientre es yin. Pero el vientre se hace yang si se le considera con relación a la cabeza.

Las entrañas son yang, como el aparato digestivo. Los órganos yin, son los que almacenan las substancias que nutren al cuerpo. Las células son yin, pero están recargadas por el yang externo. De esta forma se efectúa la circulación sanguínea: por la bipolaridad entre el yin y el yang.

El yin y el yang se transforman continuamente y mútuamente. El verano se transforma en invierno, la vida en muerte, la felicidad en desgracia, el calor en frío… En medicina, se puede tonificar el yin o el yang, o al contrario, dispersar el uno o el otro, cuando están de más.

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