Las alergias pueden presentarse en cualquier estación del año. Una en particular –conocida como fiebre del heno-, sin embargo, aparece exclusivamente en la primavera. Se conoce con el nombre de fiebre del heno a una serie de síntomas que genera la alergia al polen que circula libremente en el aire. En las personas que poseen este tipo de alergia se presentan síntomas como un picor excesivo en la garganta, ojos enrojecidos, estornudos frecuentes, dolor de cabeza y distinto tipo de cefaleas.

feberheno

La fiebre del heno es una problemática que parece ir siempre en aumento. El hecho de que hace solo unas décadas que se viene comprobando su aumento constante apoyaría la explicación de que esta condición está directamente relacionada con el aumento de la polución y de diferentes problemas ambientales.

La forma de tratamiento más extendida frente a la fiebre del heno es la de administrar pastillas antihistamínicas, en combinación con líquidos en aerosol para la nariz (en caso de molestias en los ojos se pueden recetar gotas). Dado que es esta condición no puede ser prevenida, las personas que presentan una mayor predisposición a la fiebre del heno deben cuidar su nariz y las distintas mucosidades del rostro para evitar una recaída después de pasar por un tratamiento efectivo.

Las personas que se ven afectadas por la fiebre del heno, de todas maneras, deben tener presente que esta condición no se ve desencadenada por cualquier tipo de polen. El polen de cierto tipo de plantas en particular (las gramíneas) puede ser determinante a la hora de desencadenar una crisis de fiebre del heno. La planta del olivo, por lo demás, es otra de las que puede llegar a ocasionar varias molestias a los que tienen alergia al polen todos los años.

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