Una electrocución en el hogar es uno de los accidentes más frecuentes, y también uno de los más peligrosos. Es necesario estar bien preparados para saber responder con rapidez y eficacia ante la eventualidad de una electrocución en el hogar. Los que más se ven afectados por la electrocución son, en general, los niños. Dado que los más pequeños desconocen las precauciones que los adultos toman de manera natural frente a ciertos artefactos eléctricos pueden ponerse a jugar en situaciones peligrosas. Es fundamental, por ello, instruirlos desde una edad temprana para evitar intuitivamente los riesgos de ciertos usos en los que están en juego aparatos eléctricos.

electroccucion

Un accidente de electrocución, de todas maneras, también le puede ocurrir a una persona adulta. Los calefactores de baño pueden dar origen a una electrocución por el contacto de agua y vapor de agua con electricidad (no hay que mojar estos aparatos). También puede haber accidentes de electrocución al intentar reparaciones eléctricas sin tomar las debidas precauciones, por desconocimiento o negligencia, o por no contar con los elementos y herramientas correspondientes.

Frente a una electrocución, en primer lugar, hay que asegurarse de que la persona electrocutada ya no esté en contacto con el material que le dio la descarga (si aún sigue “pegada” lo que podemos hacer es despegarla utilizando un material aislante como plástico o madera). En esta instancia puede ser útil, además, cortar la corriente eléctrica para prevenir accidentes posteriores. A continuación procederemos a tomarle el pulso y, si corresponde, haremos una reanimación cardiopulmonar. Si hay quemaduras podemos hacer uso de un botiquín de primeros auxilios (hay que conocer previamente cuáles son los remedios que sirven de alivio en estas afecciones). En otros casos, sin embargo, lo más adecuado será llamar de inmediato a emergencias médicas.

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