“Envenenamiento de la sangre” no es un término médico. De la manera en la que el término se utiliza generalmente, se refiere a la presencia de bacterias en la sangre (bacteriemia) – y no una sustancia tóxica en la sangre. Así que “envenenamiento de la sangre” es en realidad un nombre inapropiado.
Las bacterias pueden entrar en la sangre a través de una herida o una infección, durante un procedimiento médico o dental o por inyectables. Los signos y síntomas de bacteriemia pueden incluir fiebre repentina y alta, escalofríos, aceleración del ritmo cardíaco, náuseas, vómitos o dolor abdominal.

bacteriemia

Un diagnóstico de bacteriemia se confirma generalmente por un cultivo de sangre. La bacteriemia es una enfermedad grave que requiere atención médica inmediata. El tratamiento requiere la hospitalización e incluye antibióticos por vía intravenosa. Sin un tratamiento rápido, la bacteriemia puede progresar rápidamente a sepsia severa, la cual es una afección potencialmente mortal.

La sepsia ocurre cuando las sustancias químicas liberadas en la sangre para luchar contra la infección desencadenan una inflamación en todo el cuerpo. Esta inflamación genera coágulos sanguíneos microscópicos que pueden bloquear los nutrientes y el oxígeno hacia los órganos haciendo que fallen. Si la sepsia evoluciona a un choque séptico, la presión arterial se reduce drásticamente y la persona puede morir.

La mayoría de las veces la sepsia se produce en las personas que están hospitalizadas. Las personas en la unidad de cuidados intensivos (UCI) son especialmente vulnerables a desarrollar infecciones, lo cual puede llevar a la sepsia.

1 COMENTARIO

  1. Hay varias modificaciones que he de puntualizar. Creo que el término apropiado sería sepsis. Sólo se le parece asepsia pero no es un término que venga al caso.
    Muy interesante la documentación

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