Las esclerodermias es un grupo de enfermedades crónicas cuya causa se desconoce, y se caracterizan principalmente por una producción excesiva de colágeno (fibra conectiva presente en todo nuestro cuerpo) que se acumula en ciertas partes de la piel o toda la piel (y a veces en otros órganos) y produce un endurecimiento de la zona afectada.

esclerodermia

Rara y compleja, esta enfermedad de naturaleza autoinmune, afecta el tejido conectivo y puede manifestarse con diversos síntomas y bajo distintas formas, algunas leves y otras severas. Requiere de un seguimiento médico multidisciplinario, ya que son el dermatólogo y el reumatólogo los especialistas de referencia.

Las esclerodermias se clasifican en dos grandes grupos: localizadas y sistémicas. Las primeras, más frecuentes en los niños que en los adultos, son más benignas, ya que no involucran por lo general otros órganos del cuerpo que no sea la piel,  pueden presentarse en forma de placas o parches en la piel, o bien como bandas o líneas (lineal). Las esclerodermias sistémicas pueden comprometer, con distintos grados de severidad, otras partes del organismo, siendo más frecuente en los adultos, sus síntomas incluyen endurecimiento y tirantez progresivos de la piel, de manera difusa, o limitada en forma de guante en brazos, y de bota en piernas, también alteración de los vasos sanguíneos y compromiso de diversos órganos como pulmones, aparato digestivo, corazón, riñones, músculos, articulaciones.

Dada la variedad de tipos de manifestación de la enfermedad existe un abanico de posibilidades que van desde no indicar tratamiento, sólo control, por ejemplo en los casos en que la evolución de la enfermedad se encuentra estancada,  hasta indicar terapias agresivas, por ejemplo con antiinflamatorios e inmunosupresores muy potentes, en casos en los que hay un compromiso inflamatorio reciente y posible de revertir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *