La radiación es un tema de preocupación debido a su incidencia en el desarrollo del cáncer, pero qué pasa cuando tenemos que hacer uso de esta para fines médicos. Cuando un paciente se debe someter a un estudio llamado mamografía, existe cierto grado de radiación que puede implicar a la glándula tiroides. Y si esto es algo que genera angustia, es importante saber lo siguiente.

diagnostico-cancer-pecho

No existe evidencia científica alguna que los niveles de radiación a los que nos vemos expuestos en una mamografía, aumenten significativamente las posibilidades de desarrollar un cáncer en la glándula tiroides. La dosis de radiación de una mamografía es extremadamente baja. Es el equivalente a una exposición de 30 minutos de radiación natural recibida por todo tipo de fuentes naturales. Durante una mamografía, la tiroides no se encuentra expuesta directamente al haz de rayos X usado para escanear las mamas, y recibe solo una pequeña cantidad de rayos X dispersos.

Para los estudios anuales de mamografías desde la edad de 40 a 80 años, el riesgo de cáncer por esta pequeñísima cantidad de radiación dispersa hacia la tiroides es increíblemente bajo. Debería considerarse si es menos negativo este minuto de riesgo que el hecho de que el protector que se utiliza para la zona de la tiroides podría interferir con la posición óptima para el estudio y podría resultar en un escaneo defectuoso, con sombras que podrían dar falsas señales, impidiendo el diagnóstico y derivando a la necesidad de repetir el examen (y la exposición a la radiación).

1 comentario

  1. laura harvey

    17 Febrero, 2013 a 19:47

    muy buena la explicacion sobre la radiacion en estudios mamarios muy educativo y buen desenborbimiento para mayor entendimiento

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *