El organismo crea sus defensas a medida que se presentan las infecciones. Los bebés en sus primeros meses de vida no tienen las defensas suficientes para combatirlas y son más vulnerables. La vacunas tienen por objeto estimular la creación de anticuerpos para protegerles.

  • Es importante seguir los calendarios de vacunación y seguir los consejos de salud del pediatra.
  • Las vacunas pueden practicarse si aparece un resfriado, pero si hay fiebre es preferible posponer su aplicación.
  • Si el bebé es prematuro o está en período de lactancia, no es necesario retrasar la vacunaciones.
  • La reacción local no impide que se administre la dosis de recuerdo.

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Efectos secundarios y reacciones alérgicas

Sus efectos secundarios más frecuentes son reacciones inflamatorias locales en la zona del pinchazo que desaparecerá en dos días. Puede aplicarse un objeto frío sobre la inflamación.

Ocasionalmente puede aparecer fiebre, malestar, irritabilidad o llanto. En estas ocasiones pueden administrarse antitérmicos y analgésicos con los que los síntomas desaparecerán a las pocas horas.

Tenga en cuenta que en el caso de vacunas de sarampión, paperas o rubéola, pueden presentarse efectos secundarios a los cinco o quince días después de la administración.

Consulte a su médico si piensa que el niño puede ser alérgico a alguna vacuna.

Las reacciones graves suelen provocar fiebre muy elevada alrededor de los 40º C

Hoy en día gracias a las vacunas están controladas algunas enfermedades infecciosas que eran muy frecuentes en la infancia hasta hace unas décadas con consecuencias muy graves para los niños.

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