El oxígeno es uno de los principales nutrientes del organismo. Nutre a cada una de las células del cuerpo. Durante el ejercicio intenso el consumo de oxígeno y la formación de dióxido de carbono pueden aumentar hasta 20 veces. Sin embargo, en el atleta la ventilación alveolar habitualmente aumenta casi exactamente en paralelo al aumento del nivel del metabolismo de oxígeno. La presión parcial de oxígeno (PO2), dióxido de carbono (PCO2) y el pH en sangre arterial se mantienen casi exactamente normales.

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Cuando se intenta analizar qué produce el cambio de la ventilación durante el ejercicio se tiene la tentación de atribuirlo a los aumentos de dióxido de carbono y de los iones hidrógeno a la sangre, más la disminución del oxígeno sanguíneo. Sin embargo, esto es cuestionable, ya que las mediciones de P02, PCO2 y pH arteriales muestran que ninguno de estos valores se modifica significativamente durante el ejercicio, de modo que ninguno de ellos se altera lo suficiente para estimular la respiración.

Por lo tanto, se debería considerar la pregunta de qué produce la ventilación intensa durante el ejercicio. Al menos un efecto parece predominante. Se cree que el encéfalo, cuando transmite impulsos nerviosos motores a los músculos que realizan el ejercicio, transmiten al mismo tiempo impulsos colaterales hacia el tronco encefálico para excitar el centro respiratorio. Esto es análogo a la estimulación del centro vasomotor del tronco encefálico durante el ejercicio que produce el aumento simultáneo de la presión arterial.

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