Un nuevo estudio realizado por investigadores del Weill Cornell Medical College demostró que las reacciones de los adolescentes a la amenaza siguen siendo altas incluso cuando el peligro ya no está presente. Según los investigadores, una vez que el cerebro de un adolescente es provocado por una amenaza, la capacidad de suprimir una respuesta emocional a la amenaza disminuye, lo que podría explicar el pico de ansiedad y los trastornos relacionados con el estrés durante este periodo de desarrollo.

El estudio es el primero en descifrar la adquisición del miedo y  el “aprendizaje de la extinción” del miedo, hasta un nivel sináptico en el cerebro de los ratones, lo que refleja las redes neuronales humanas.

También, a través de experimentos con seres humanos y roedores, el estudio encontró que el miedo adquirido puede ser difícil de extinguir en algunos adolescentes. Por el contrario, el estudio muestra que los adultos y los niños no tienen el mismo problema de aprendizaje cuando la amenaza ya no está presente.
Este es el primer estudio que muestra, en un experimento, que los humanos adolescentes tienen disminuida la capacidad de aprendizaje de extinción del miedo.

Los hallazgos son importantes porque podrían explicar por qué los epidemiólogos han encontrado que los trastornos de ansiedad tienen picos durante la adolescencia o antes de la adolescencia. Se estima que más del 75% de los adultos con trastornos relacionados con el miedo pueden rastrear las raíces de su ansiedad a edades más tempranas.
Los hallazgos del estudio sugieren que hay una modificación en la plasticidad de la corteza prefrontal del cerebro durante la adolescencia, implicando una incapacidad para superar el miedo.

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