Los antibióticos pueden salvar vidas, pero algunos gérmenes se vuelven tan fuertes que pueden resistir el efecto de los medicamentos, esto se llama resistencia. Los medicamentos no actúan tan bien, por lo tanto es posible que los gérmenes le pasen la resistencia a otros gérmenes.

antibioticos-resistencia

Los antibióticos normalmente funcionan matando los gérmenes llamados bacterias. Otras veces impiden que la bacteria crezca. Pero, también puede ocurrir que no todos los gérmenes dejen de crecer o mueran. Los más fuertes crecen y se propagan. Una persona puede enfermarse de nuevo y esta vez será más difícil matar a los gérmenes.

Mientras más a menudo una persona use un antibiótico, habrá más probabilidades de que los gérmenes se vuelvan resistentes. Esto puede hacer que muchas enfermedades sean muy difíciles de controlar. También es posible que la persona esté enferma mucho más tiempo y que tenga que ir más veces a consultar al médico, incluso podría tener que tomar medicamentos todavía más fuertes.

Las bacterias y los virus son los dos tipos principales de gérmenes que causan la mayoría de las enfermedades. Los antibióticos pueden matar a las bacterias, pero no sirven contra los virus.

Las bacterias viven en el agua potable, en los alimentos y en el suelo. Viven en plantas, animales y personas. La mayoría de ellas no causan daño a las personas. Pero, otras causan enfermedades peligrosas, como la Tuberculosis y la enfermedad de Lyme.

Si tiene un virus, tomar antibióticos no es una buena idea. Los antibióticos no actúan contra los virus, y hasta es posible que le haga daño. Cada vez que una persona toma un antibiótico aumenta las posibilidades de que las bacterias que están en su cuerpo logren resistir sus efectos. Más adelante, es posible que la persona se enferme más gravemente y, en ese caso, encontrar el tratamiento adecuado puede convertirse en un problema.

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