Los piercings (o perforaciones) se popularizaron entre los jóvenes y adolescentes a partir de la segunda mitad del siglo XX, con grandes influencias del movimiento punk. Hoy en día los piercings son aceptados como algo normal. Hombres y mujeres los usan por igual en casi cualquier parte del cuerpo. Antes de decidir utilizar piercings, sin embargo, se recomienda tener en cuenta algunos de los riesgos posibles que acompañan el uso de estos elementos.

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Después de hacerse uno o más piercings todas las personas experimentan un poco de dolor en la zona perforada e hinchazón ligera o moderada. Estos son los síntomas usuales para cualquier perforación. En algunos casos pueden existir riesgos agregados. Hay riesgos de sufrir infecciones crónicas en el sitio perforado, alergias en la piel, inflamaciones nerviosas, sangrado prolongado y abscesos. Si los piercings no se hacen en un sitio de confianza que utiliza solamente material descartable, además, podemos estar exponiéndonos al contagio de algunas enfermedades (como la hepatitis B y C). Al concurrir a la cita para efectuar la perforación la zona debe estar correctamente higienizada (también debemos chequear que el sitio en el que nos haremos los piercings sea lo suficientemente limpio). En ningún caso deberíamos pedirle a un amigo o persona inexperta que nos haga la perforación (tampoco deberíamos intentar hacernos la perforación nosotros mismos).

 

El tiempo de recuperación después de efectuar piercings sobre el cuerpo siempre varía de acuerdo a la zona del cuerpo. Al hacer la perforación el especialista nos asesorará sobre los tiempos de curación y cicatrización para la parte del cuerpo perforada. En los casos en los que la recuperación de los piercings demoran mucho más allá de lo planeado lo más recomendable es hacer una consulta con el médico de manera inmediata.

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