El ser humano está en constante interacción con el medio. En este sentido, el medio rural es tranquilo y pausado, por el contrario, una gran ciudad implica un ritmo de vida desenfrenado. De hecho, muchas personas sienten incapacidad a la hora de adaptarse al ritmo de vida de la sociedad actual.

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En este sentido, el ruido produce una alteración en el estado de ánimo. Rompe el ritmo interior de la persona, en cierto modo, le hace salir de sí misma de forma repentina, es decir, desagradable. Existen diferentes tipos de ruidos que pueden producir este efecto sobre la mente. A continuación, te ofrecemos detalles sobre algunos de estos tipos de ruidos:

  1. Cuando suena el despertador por la mañana, el descanso se rompe de forma rápida a través de un ruido que se torna desagradable. De hecho, despertar es un cambio de ritmo en la conciencia que estaba en fase de sueño y reposo. Siempre es mejor que pongamos el despertador con un margen de tiempo, es decir, con un cuarto de hora para que podamos ir despertándonos y adaptándonos al nuevo día poco a poco.
  2. Cuando vamos caminando por la calle podemos escuchar con frecuencia el claxon de un coche. Un gesto que en general puede producir susto. Además, rompe con el equilibrio acústico que debe de reinar en la calle e impide el relax y el descanso de los paseantes.
  3. Existe una voz que también puede llegar a producir un cambio en el estado de ánimo de cualquier trabajador. Se trata de la voz del jefe. Está claro que el jefe siempre produce respeto y responsabilidad en el trabajador. A veces, desconocer el mensaje que quiere transmitir el jefe puede llegar a angustiar.
  4. Del mismo modo, depende del estado de ánimo que tiene la persona, por ejemplo, en un periodo de tristeza, escuchar el teléfono puede llegar a angustiar puesto que hablar por teléfono implica un gran esfuerzo interior.
  5. El transporte público también produce estrés en muchas personas. Pero está claro que se trata de un servicio excelente que facilita la vida de los ciudadanos y los desplazamientos en las grandes urbes.

Para combatir el efecto que tales ruidos pueden producir sobre el estado de ánimo siempre es mejor apostar por la relajación y el descanso interior.

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