La rubeola pertenece a la categoría de las enfermedades víricas exantemáticas, dado que produce una erupción general. Para el niño o el adulto que la padece esta enfermedad no es grave y tiene muy buen pronóstico. Los mayores peligros en el caso de la rubeola se dan en mujeres embarazadas, dado que puede producir malformaciones severas en el feto que va a nacer.

rubeolas

La infección siempre se debe al virus de la rubeola. En esta enfermedad los síntomas al principio se presentan como un estado gripal. Puede haber fiebre, malestar general y dolores en los ganglios del cuello. Después de unos días aparecen manchas de color rojo claro con erupción que se presentan por unos 3 ó 4 días. Los problemas que puede traer aparejada la rubeola para el feto, en cambio, son más graves. Los más comunes son la aparición de problemas de visión, de audición, retraso mental, problemas cardíacos, bajo peso al nacer y meningitis. También pueden quedar manchas rojas sobre el cuerpo de forma crónica.

A pesar de que no existe un tratamiento efectivo comprobado contra la rubeola, actualmente se dispone de un método preventivo de excelente efectividad. Las vacunas contra la rubeola son administradas en la niñez y previenen a los más pequeños del desarrollo de esta enfermedad en su infancia y en la adultez. Hay que destacar, de todas maneras, que el pronóstico de una rubeola común es muy favorable, dado que se revierte al término de solo cuatro días (en el caso de la rubeola congénita, en cambio, las consecuencias serán de por vida y no habrá modo de revertirlas). Si alguien ya ha padecido rubeola será inmune a este virus en futuras infecciones potenciales (de hecho, las vacunas contra esta enfermedad están diseñadas con parte del virus atenuado).

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