Las uvas, originarias de Asia Menor, son cultivadas en Europa desde épocas prehistóricas. En la actualidad se conocen más de ocho mil variedades, en su mayoría son empleadas para la elaboración del vino, que se dividen en dos grupos principales: uvas blancas y uvas negras.

La uva que se consume habitualmente posee muchas propiedades beneficiosas para la salud, siendo una fruta ideal para hacer ayunos por su ran poder desintoxicante. Además, el colorante de las uvas negras (la enocianina) es un excelente tónico para el organismo.

Las uvas tienen una merecida fama por limpiar, fortalecer y rejuvenecer el cuerpo humano, pues proporcionan diversos nutrientes y una dosis importante de potasio.

La dulzura de las uvas procede de su elevado contenido de azúcar. Entre el 15 y el 25 % de sus calorías son glucosa y fructosa. Pero las uvas son un alimento con un bajo índice de glucemia, ya que suben el azúcar en la sangre en forma lenta. Un racimo de 5 uvas proporciona vitaminas y minerales, además de ser una importante fuente de fitonutrientes tales como el ácido elágico. Su consumo habitual ayuda a reducir el riesgo de cáncer provocado por la contaminación ambiental.

Cuando se las adquiere, siempre hay que elegir las de piel firme y frutos enteros. Se

pueden conservar varios días en la nevera.

Como si fueran pocas sus propiedades, se ha descubierto que el jugo de uvas, los vinos tintos y el té de pasas de uva muestran una poderosa actividad antiviral.

Son muchas las personas que no beben vino y a las que no les gusta el jugo de uvas debido a su pronunciada acidez, por lo que está ganando popularidad el té de pasas de uva, una infusión dulce y suave que pueden disfrutar personas de todas las edades, al mismo tiempo que suministran a su cuerpo innumerables propiedades alimentarías y beneficiosas.

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