El otoño suele ser la estación más propicia para la depresión. Veamos algunas soluciones naturales para ayudar a combatir la fatiga, tanto física como psicológica.

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Alimentación equilibrada

La fatiga suele ser el resultado de una falta de minerales o de ciertas vitaminas. Efectivamente, incluso en los países desarrollados, las tasas óptimas de vitamina no siempre se alcanzan. Veamos cuáles son más necesarias para recuperar el tono vital:

La vitamina B: se trata de un grupo de vitaminas. Estos componentes naturales son útiles para el funcionamiento de las células, y una falta de vitamina B puede acarrear una anemia y relajamiento del tono vital. La vitamina B se encuentra en la levadura (pan y cerveza), los cereales, y casquería.

La vitamina C: una cura de vitamina C para combatir los peligros del invierno y el cansancio estacional es todo un clásico que continúa funcionando. La vitamina C se encuentra en los cítricos, pero también en el kiwi, las espinacas, el perejil, y las patatas. Pero cuidado, la vitamina C se destruye por el calor, luego es preferible cocinar poco los alimentos ricos en este aporte natural.

El magnesio: nuestra alimentación no contiene demasiado, lo que conlleva una falta de energía. El magnesio se encuentra en el chocolate, las almendras, las verduras y legumbres.

Las plantas contra la fatiga

La fitoterapia es buena para combatir la fatiga estacional. Entre las plantas más aconsejadas está el ginseng.

 

Otras terapias alternativas

Finalmente, otras formas de terapia suaves pueden ayudarnos a luchar contra la fatiga durante el invierno. Nos referimos a la luminoterapia, que reemplaza a los rayos del sol; la utilización de la melatonina para permitir la regulación del sueño; la práctica del yoga que da mucha energía. De forma general, una actividad física, suave y constante, puede combatir la fatiga física y mental.

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