El mar es fuente de inspiración y relajación para muchos que suelen recurrir a él habitualmente en sus temporadas de vacaciones. Pero el mar tiene mucho que ofrecer además de relajación y descanso, así, la talasoterapia, aprovecha el mar para fines curativos.

El agua marina es muy saludable. Los paseos a la orilla del mar son una recomendación bastante frecuente para el tratamiento de ciertas patologías, y cualquier persona puede experimentar cómo renueva su espíritu con algunas horas en la playa.

La materia prima de la talasoterapia es el agua del mar, que cuenta con propiedades especiales entre las que se encuentran la salinidad, su movimiento y se densidad. Todos esos factores, contribuyen a que el agua constituya por sí misma un recurso estético y terapéutico.

El efecto terapéutico del agua se produce a través de diferentes vías, como el contacto con la piel y las mucosas, por inhalación, por la acción dinámica de las olas y mareas.

El aire marino, saturado de microgotas de agua de mar en suspensión, es rico en yodo, ozono e iones negativos, lo que le confiere propiedades antibióticas, calmantes del sistema nervioso y estimulantes sobre las defensas del organismo. El agua de mar es rica en oligoelementos, perfectos para revitalizar y embellecer la piel.

Al entrar en contacto con el agua salada, en la superficie cutánea se produce una renovación de elementos por un mecanismo conocido como ósmosis. Se denomina de esta forma al pasaje de sustancias en ambas direcciones a través de una membrana.

También existen muy buenos ejercicios que pueden realizarse en esta agua marinas y, además, trabajar el cuerpo en forma íntegra.

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